Sáb 30.09.2006

ECONOMíA  › EL GOBIERNO NO RECONOCE EL PROBLEMA ENERGETICO

¿Por qué no cambiar la hora?

› Por Maximiliano Montenegro

Las empresas distribuidoras de electricidad en el área metropolitana están a favor de un cambio horario en el verano que, según los estudios técnicos, podría ahorrar entre un 2 y 5 por ciento del consumo total. No es un ahorro de magnitud. Pero según los propios empresarios del sector cualquier medida para aliviar los picos de demanda que suelen producirse poco antes de las 21, debería ser instrumentada. Sobre todo porque se espera un verano agobiante. Sin embargo, el ministro de Planificación, Julio De Vido, se opone a mover las agujas del reloj. La excusa es que los técnicos de Planificación calculan que el ahorro sería inferior al uno por ciento. La realidad es que el Gobierno se resiste a adoptar medidas que supongan admitir la existencia del problema energético.

“Apenas empiece el calor, hay que alejarse como sea de la punta.” Esa es hoy la mayor preocupación de las distribuidoras de energía. La punta, en la jerga del negocio, es el horario pico de consumo energético: alrededor de las 21, cuando las familias se reúnen a mirar televisión, con las luces del hogar prendidas y los aire acondicionados y ventiladores funcionando a toda potencia.

Como informó Página/12, en los meses de noviembre, diciembre y marzo, siempre que las temperaturas sobrepasan los 30 grados, son inevitables los cortes puntuales de energía. Es algo que ocurre todos los años: cuando el clima se vuelve insoportable, en el horario caliente hay cables que no aguantan, y las distribuidoras deben desconectar por algunas horas distintas zonas de la ciudad para repararlos. Este verano las cosas podrían agravarse porque se sumaron al consumo una cantidad record de electrodomésticos.

En el mejor escenario posible, el sistema eléctrico trabajará al límite en la etapa de generación, de modo tal que la oferta energética llegará a abastecer al salto de la demanda. Pero aun así, los problemas puntuales de distribución serán ineludibles.

De ahí que las propias compañías le hayan acercado al Gobierno sugerencias para moderar el salto de consumo en “la punta”. Una de las alternativas sería adelantar la hora, de modo tal que a las 9 de la noche la luz del día suavice la demanda. Distintos cálculos privados y públicos hablan de una economía de energía de entre 2 y 5 por ciento. Esa decisión podría complementarse con otras medidas como, por ejemplo, reprogramar los espectáculos nocturnos al aire libre (partidos de fútbol, recitales), cerrar más temprano los shoppings (grandes consumidores en la punta), apagar la iluminación de marquesinas comerciales y edificios públicos, etcétera. Hasta ahora, la respuesta de De Vido fue tajante: “No vamos a tocar la hora”. El Gobierno no quiere asumir ningún costo político.

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