Mar 06.04.2010

EL MUNDO  › EL PRESIDENTE ZARDARI VERá REDUCIDO SU PODER

La reforma política paquistaní

› Por Omar Waraich *

Mientras el presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, presentaba ayer un paquete de medidas destinado a promover la estabilidad política en Pakistán, dos nuevos ataques actuaron como recordatorio de por qué los cambios en el sistema político son requeridos de manera urgente en el país. Aparentemente sincronizados para coincidir con el discurso del presidente frente al Parlamento en Islamabad, los ataques sólo fortalecieron los cambios constitucionales propuestos por el Ejecutivo, los cuales implicarán el paso de la mayoría de los poderes del presidente al primer ministro. Aunque las medidas de seguridad se aumentaron ayer por el impopular discurso del mandatario, muchos se habrán dado cuenta de que los beneficios de los cambios serán lentos en materializarse.

Después de muchas luchas políticas, el paquete de la amplia reforma constitucional tiene el apoyo unido de la clase política de Pakistán. Y aun cuando borra las desfiguraciones de las reglas impuestas por los dictadores militares Pervez Musharraf (1999-2008) y Zia-ul-Haq (1977-88), debilita a su sucesor. Con su aprobación, el presidente perderá poderes claves, entre los cuales está el poder de disolver el Parlamento. El paquete también levanta una barrera a posibles dictadores, manteniendo que cualquiera que suspenda la Constitución es culpable de alta traición.

El poder de Zardari se verá muy reducido cuando el primer ministro Yousaf Raza Gilani se convierta en el indiscutido jefe de Gobierno. Pero Zardari retendrá una influencia política crucial, y puede haber puesto en relieve su posición pública.

La presidencia le dio a Zardari el protocolo de un jefe de Estado, pero su verdadero peso le viene por ser el jefe del gobernante Partido del Pueblo Paquistaní. Aun así, la supervivencia tuvo un costo. Zardari, al retirarse al fondo, es sólo el último capítulo de la lenta erosión de la totalidad de la autoridad del gobierno.

Y mientras Zardari puede por el momento respirar tranquilo, es improbable que desaparezcan los desafíos a su gobierno. La irascible Corte Suprema está decidida a dictaminar sobre su eligibilidad como presidente, y su derecho a servir en ese puesto y ser jefe de un partido político al mismo tiempo. Mientras tanto, las fuerzas militantes sueltas en el noroeste del país seguirán impredecibles y peligrosas. El poder de Zardari puede haberse reducido, pero sus problemas siguen tan insolubles como siempre.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: C. D.

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