Mar 18.05.2010

EL MUNDO  › EL INTELECTUAL IBA A DAR UNA CHARLA ACADéMICA EN CISJORDANIA

Israel no dejó pasar a Chomsky

El reconocido lingüista viajaba desde Amman hasta Ramalá, donde iba a hablar sobre la política exterior de los Estados Unidos. Un oficial israelí le negó la entrada. El gobierno de Netanyahu habló de “malentendido”.

Las autoridades israelíes le negaron la entrada a Cisjordania al reconocido lingüista Noam Chomsky. El intelectual estadounidense calificó al país como un régimen “totalitario” por su decisión de impedirle el acceso a los territorios palestinos, donde iba a dar una clase.

Chomsky tenía planeado brindar una charla en la universidad de Bir Zeit, pero no pudo llegar. En el puente de Allenby le negaron el domingo la entrada. El autor de El nuevo orden mundial viajaba desde Amman hasta Ramalá, donde iba a hablar sobre la política exterior de los Estados Unidos. Fue demorado durante cinco horas por un joven oficial que hablaba una y otra vez por teléfono a la espera de directivas del Ministerio del Interior, aparentemente. Durante ese tiempo a Chomsky le dijeron, entre otras cosas, que a Israel no le gustaba lo que él era, tal como reprodujo el diario Haaretz. “No le gustan las cosas que digo sobre este Estado”, precisó.

Según Chomsky, quien fue rechazado junto con su hija y tres acompañantes, los funcionarios israelíes le negaron el ingreso cuando se dieron cuenta de que su conferencia no sería –como creían inicialmente– en la Universidad de Tel Aviv, sino en los territorios palestinos. “Negar el ingreso a alguien porque debe dar una lección en Ramalá y no en Tel Aviv es algo que puede suceder, tal vez, sólo en un país stalinista”, denunció el lingüista nacido en 1928. Cuando la prensa le preguntó si en alguna oportunidad previa le habían cerrado las puertas de un país, respondió afirmativamente. Esa vez fue en 1968, después de la invasión soviética a Checoslovaquia. De allí su comparación con las prácticas stalinistas.

Inevitablemente, los responsables de la cartera del Interior de Jerusalén debieron salir a dar explicaciones. Alegaron que la denegación de entrada fue sólo un “malentendido”, ya que sus funcionarios habrían supuestamente explicado a Chomsky que sólo podían habilitarle el ingreso a Israel pero no a Cisjordania, para lo cual haría falta una autorización militar. Sin embargo, los voceros no aclararon por qué ese permiso no fue concedido al filósofo de 81 años.

Hace dos años, las autoridades israelíes impidieron el acceso del cientista político Norman Filkenstein, que, como Chomsky, profesa la fe judía. En esa oportunidad, al catedrático no lo dejaron ingresar por haber tenido contactos con personas “hostiles al Estado israelí”.

La última vez que Chomsky pisó ese territorio fue en 1997. El profesor de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y activista de izquierda ha sido muy crítico de las políticas de Israel, especialmente a partir de 1982, con la primera guerra del Líbano. El intelectual que escribió Líbano, desde adentro aboga por la solución de los dos Estados para el conflicto de Medio Oriente, pero está en contra del boicot que algunos docentes europeos impulsan frente a las universidades israelíes. El escritor denunció que la prohibición de ingreso que sufrió para impartir clases en los claustros palestinos era “un acto que interfiere con la independencia de la universidad”. Nunca había tenido problemas cuando dio conferencias simultáneamente en instituciones israelíes y palestinas, pero esta vez sólo iba a Cisjordania.

En una rueda de prensa, Mustafá Barghouti, el diputado de la Iniciativa Nacional Palestina (INP) que invitó a Chomsky, dijo que la decisión israelí fue un “acto muy estúpido”. “Ni Chomsky ni nosotros pediremos nunca permiso para que un visitante entre en Cisjordania para hablar en una universidad”, manifestó. El político dijo que la administración de Benjamín Netanyahu no quiere que el intelectual sea testigo de primera mano de las condiciones en las que viven los palestinos en los territorios ocupados.

La prohibición fue criticada también por la Asociación de Derechos Civiles en Israel (ACR) y por un ex integrante del Tribunal Supremo de Justicia. “Yo no prohibiría a nadie ingresar a no ser que tuviera información de que supone un peligro. Cualquier persona tiene derecho a entrar y salir de Israel”, manifestó el ex juez Yaakov Turkel.

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