Sáb 18.09.2010

EL MUNDO  › CUBANOS PRESOS EN EE.UU.

Piden por los cinco

› Por Mercedes López San Miguel

El 12 de septiembre de 1998 cinco agentes de inteligencia cubanos fueron detenidos por la Agencia Federal de Investigaciones (FBI). Los Cinco, como se los conoce en Cuba –Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino–, aceptaron que estaban infiltrados en el anticastrismo de Miami, pero dijeron que no espiaban a los Estados Unidos. Una corte de Estados Unidos los condenó a penas severas. Años después, el 13 de octubre de 2009, se conoció una “re-sentencia” por la que la jueza Joan Lenard de Miami redujo las condenas.

Pasados 12 años y agotadas las instancias judiciales, a los familiares y sus abogados les queda abocarse a una campaña internacional que genere presión al gobierno de Estados Unidos. Esperan de Barack Obama una decisión política. Así lo explicaron a Página/12 Mirtha Rodríguez, madre de Antonio Guerrero, y Nuris Piñero, abogada de los familiares de los Cinco por estas horas en que estuvieron en Buenos Aires dando a conocer su caso a los medios, a los congresistas, a muchos abogados y al canciller Héctor Timerman.

–¿Qué estaban haciendo los cinco cubanos en Miami? Según la Justicia de Estados Unidos son espías.

Abogada Piñero: –No. No son espías. Ellos conocieron las actividades que se organizaban y financiaban por la comunidad cubana en el exilio contra todo lo que tuviera que ver con Cuba. Gabriel García Márquez le entregó información al gobierno de Bill Clinton procedente del jefe de la Revolución Cubana hablándole de lo que se conocía sobre ese tipo de actividades militares y Clinton accedió a una reunión entre autoridades del FBI y del Ministerio de Interior cubano. Esas autoridades norteamericanas se comprometieron a responder rápidamente y poner freno a esa situación. La respuesta no fue para frenar lo que venía sucediendo, sino para detener a los Cinco. Los Cinco no son espías de nada. Estaban conociendo las actividades que se desarrollaban y organizaban contra Cuba desde las organizaciones de la derecha desde el exilio: eso no es el gobierno de Estados Unidos.

–Esa comunidad está en relación con el poder político de Miami.

–Una cosa no implica la otra. Para hablar de espionaje primero debe obtenerse una información que esté clasificada. Las informaciones de las organizaciones de la comunidad cubana radicada en el exilio no están clasificadas. Se encubren. La información tiene que estar protegida. Los Cinco no tuvieron nada que estuviera clasificado ni protegido, ni que constituyera un daño o peligro para Estados Unidos. A tres –entre ellos al hijo de Mirtha– los acusaron de conspiración para cometer espionaje, pero el tribunal evaluó que durante los siete meses de juicio declararon expertos militares, personas que se desempeñaron en la inteligencia norteamericana que esclarecieron que no se obtuvo ningún documento secreto que constituyera un peligro para EE.UU. Por eso regresó el caso a la corte del distrito sur y se conoció una “re-sentencia”. La jueza Joan Lenard podría haber ido más allá de lo que debía. ¿Por qué no lo hizo? Porque éste es un caso político. Ella pudo haber determinado que no había suficiente prueba para los cargos que se estaban imputando.

–¿Le genera alguna expectativa el gobierno de Barack Obama? Sobre todo, tras la liberación de los presos políticos por parte del gobierno.

–Sí. La verdad se tiene que imponer. El presidente Obama ha hecho una proclamación de principio para su gobierno y ha dicho que quiere respetar los derechos humanos. El tiene facultades para poner en inmediata libertad a los Cinco. Porque hubo un procedimiento penal contrario a las reglas. ¿Qué pasó con los espías rusos hace poco? Se los devolvió a Rusia.

–¿Cómo fueron para usted estos 12 años en que estuvo preso su hijo?

Mirtha Rodríguez: –Tengo derecho a ir una vez al año a verlo. Mi hijo estuvo ocho años en una prisión de máxima seguridad soterrada, con un régimen fuerte. Tony tuvo una hernia inguinal, pasaban los meses y no lo operaban. Un día le dijeron que lo operaban y lo hicieron en otro estado, no lo pude ver, yo sólo puedo visitarlo en el estado que me autorizaron, en Colorado.

–A él le redujeron la condena.

–Cuando llega a la sentencia él tenía una cadena perpetua más 10 años por conspiración para cometer espionaje. La jueza Lenard revisa la sentencia y determina que son 21 años y diez meses.

Hoy, Mirtha Rodríguez tiene 78 años, se emociona cuando habla de su hijo. Recuerda que él se fue de Cuba en 1992. Hoy es un hombre de 52 años. “Estamos luchando porque lo liberen a él y a mis otros cuatro hijos, yo los adopté.”

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