Jue 07.10.2010

EL MUNDO  › “PARA NOSOTROS EL GOLPE NO HA TERMINADO”, DIJO EL MANDATARIO ECUATORIANO EN ALUSIóN A LOS HECHOS DE LA SEMANA PASADA

Correa anunció una depuración en la policía

Unos cincuenta uniformados fueron detenidos y tendrán que declarar en relación con la asonada del jueves pasado. El gobierno insistió en que el Partido Sociedad Patriótica estuvo involucrado. La OEA condenó el intento de golpe.

Unos cincuenta policías fueron detenidos ayer en Ecuador por haber participado en el intento de golpe contra el presidente Rafael Correa. El mandatario alertó que podría suceder otro atentado en su contra mientras anunciaba una depuración en la policía. Y dijo ante periodistas extranjeros qué sintió durante las horas en que estuvo atrapado en el hospital: “No pensé que iba a salir vivo de ahí”. Además, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) reiteró que lo que sucedió la semana pasada en Quito fue un intento de golpe de Estado.

La agencia pública ecuatoriana Andes informó que suben a cincuenta los agentes que están detenidos y debieron prestar declaración ante la fiscalía. Todos esos uniformados están alojados en el Centro de Adiestramiento Canino de Quito. Mientras tanto, la Justicia ecuatoriana estaría buscando a otras 246 personas por el intento de golpe del jueves pasado, que costó nueve vidas y cientos de heridos. Aun así, el defensor de los agentes, Patricio Armijos, denunció: “Se trata de una persecución salvaje”.

El martes ya había sido detenido el ex mayor del ejército Fidel Araujo. El también dirigente del opositor Partido Sociedad Patriótica (PSP) fue acusado por el gobierno ecuatoriano de comandar la revuelta policial de la semana pasada. En un video difundido por las autoridades, se lo vio a Araujo hablando por celular durante el levantamiento en el Regimiento 1 de Quito. El abogado Pablo Guerrero, del PSP, también tiene orden de captura por haber encabezado la toma del Canal de Televisión Pública.

El secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, informó ayer que el mandatario pedirá a la fiscalía declarar en calidad de víctima. “Lo hará cuando las investigaciones establezcan nombres y apellidos de las personas involucradas. No queremos cometer injusticias, iniciar una cacería de brujas o que se convierta en un asunto político”, recalcó.

Ante corresponsales extranjeros, el presidente Correa volvió a cargar las tintas contra el arco opositor. “No tenemos pruebas de que por detrás estén grupos económicos, pero hemos detectado la infiltración de miembros de Sociedad Patriótica”, denunció sobre la intentona en su contra. El jueves pasado, Correa fue golpeado y le arrojaron gases lacrimógenos cuando concurrió al principal cuartel de la capital ecuatoriana. Después lo llevaron hasta el hospital de la policía, donde estuvo secuestrado por horas hasta que comandos de elite lograron rescatarlo.

“Para nosotros el golpe no ha terminado”, remarcó el gobernante. “Lo del jueves ha sido una medición, debemos prepararnos para el resto”, alertó. Correa no descartó que pueda sufrir un atentado contra su persona. “Con gente así suelta es imposible decir que en el futuro no se podrá esperar algún incidente. Habrá que detectarlos, pero será muy difícil detectar a todos”, agregó. El mandatario volvió a manifestar la necesidad de un cambio profundo al interior de la policía ecuatoriana. “Mientras exista esa gente en las filas policiales va a ser muy difícil que no haya un acto violento o un exceso policial en el futuro”, apuntó Correa. Pero probablemente esos intentos encontrarán la resistencia de la población. Según un sondeo de la firma Cedatos, el 92 por ciento de la sociedad ecuatoriana defiende el régimen democrático y el 87 repudia cómo fue tratado el presidente.

Por su parte, el vicepresidente de Ecuador, Lenín Moreno, confirmó que el jueves recibió varios llamados telefónicos para ocupar la presidencia. Si bien el vicejefe del Ejecutivo no dio nombres, sí dio a conocer su respuesta a ellos. Moreno les dijo que no asumiría bajo ninguna circunstancia, ya que “la Revolución Ciudadana incluye lealtad”. El vicepresidente agregó que los golpistas lo quisieron tentar con el “tratamiento carroñero del pasado”, en el que habrían incurrido anteriores funcionarios, quienes lo antecedieron en el cargo.

La denuncia del Ejecutivo ecuatoriano de que la acción del jueves no fue otra cosa más que un intento de golpe de Estado recibió un espaldarazo ante la OEA. Después de su viaje por Quito, el secretario general del organismo afirmó: “Lo que consiguió detenerse el jueves en Ecuador fue un intento de golpe de Estado”. Además, el chileno José Miguel Insulza agregó: “Estoy convencido de que probablemente una parte importante del contingente policial que se insurreccionó puede haber sido llevado a esta sublevación con argumentos económicos, pero no me cabe duda de que la intención de otros, que probablemente no fueron vistos en la primera fila, era llevar la sublevación hasta la ingobernabilidad”. También alertó el titular de la OEA sobre la posibilidad de que intentos como el del jueves se reproduzcan en otros lugares de América y dio el ejemplo del golpe que el año pasado sacudió a Honduras. A diferencia de Ecuador, en Honduras se impusieron los golpistas.

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