Mié 20.07.2011

EL MUNDO  › EL MAGNATE AUSTRALIANO DE LOS MEDIOS FUE HUMILLADO EN EL PARLAMENTO BRITáNICO

Se le subió la espuma a Murdoch

Murdoch pidió perdón por el escándalo de las escuchas telefónicas y señaló que había recibido una extraordinaria lección de “humildad”. La humildad pareció humillación cuando un hombre burló la seguridad y le tiró espuma de afeitar.

› Por Marcelo Justo

Desde Londres

Avejentado, lento, con dificultades auditivas, Ruppert Murdoch parecía muy lejos del dueño todopoderoso de News Corporation, segundo imperio mediático a nivel mundial.

En vivo y en directo frente al comité parlamentario de Interior, con su hijo James a un costado, el magnate de origen australiano pidió perdón por el escándalo de las escuchas telefónicas y señaló que había recibido una extraordinaria lección de “humildad”. La humildad pareció humillación cuando hacia el final de las casi tres horas de sesión un hombre burló la seguridad y le tiró espuma de afeitar provocando un salto de tigresa en su defensa de su esposa china Wendi y la suspensión temporaria de la sesión. Mientras los Murdoch comparecían en el Parlamento, el escándalo se acercaba un paso más al primer ministro, David Cameron, al revelarse que uno de los personajes clave de la crisis, Neil Wallis, ex subeditor del News of the World, había asesorado antes de las elecciones a Andy Coulson, ex jefe de prensa de Cameron y figura central de las escuchas (ver recuadro). Ruppert y James aprovecharon cada oportunidad para confesarse “avergonzados, horrorizados y espantados” por lo sucedido, pero en ningún momento asumieron la culpa. El dueño de News Corp negó todo conocimiento de la escucha telefónica y señaló que con un negocio global de 53 mil empleados no podía saber lo que ocurría en el News of the World porque estaba “totalmente concentrado en la operación estadounidense”.

Los números siempre fueron su fuerte y avalan, en parte, este argumento. El dominical representaba un uno por ciento de su imperio con ganancias anuales de 80 millones de dólares, mientras que Estados Unidos, con una red de canales y periódicos con Fox y Wall Street Journal a la cabeza, tiene un valor estimado de unos 42 mil millones de dólares. Pero el escándalo se ha estirado durante los últimos nueve años con picos máximos de tensión en 2007, 2009 y un estallido final hace dos semanas: la presunción de ignorancia absoluta sonó tan frágil como el que la profería. Cuando el comité le preguntó a quién responsabilizaba de lo ocurrido, Murdoch disparó contra la “gente en la que confié y la gente en la que ellos confiaron”.

En la sesión quedó en claro la íntima relación del grupo con los partidos políticos británicos. Ruppert Murdoch señaló que el primer ministro David Cameron lo había invitado a tomar el té para agradecerle su apoyo en las elecciones días después de su victoria, en mayo del año pasado. Murdoch comentó que le habían pedido que entrara por la puerta trasera de 10 Downing Street. “Lo mismo pasó cuando lo visité a Gordon Brown. Entré por la puerta de atrás”, se permitió bromear Murdoch. La semana pasada, en su primer discurso en el Parlamento desde su derrota el año pasado, el ex primer ministro Brown lanzó un durísimo ataque contra el grupo Murdoch y News of the World por haber violado su intimidad al revelar detalles de la enfermedad que sufría su hijo de meses.

Ayer en la Cámara, Murdoch recordó que se habían visto muchas veces, que su esposa Wendi, presente en la sesión, era muy amiga de Sarah, la esposa de Brown, y que sus respectivos hijos habían jugado juntos. Cuando la diputada conservadora Louise Mensch le preguntó si como “capitán del barco” pensaba renunciar, Murdoch lo negó. “Creo que soy la persona ideal para limpiar todo esto”, dijo.

Con menos años y más energía, su aparente heredero, James Murdoch copió las tácticas de su padre gambeteando las preguntas espinosas del comité con un “no sabía”, “no me informaron”, “no recuerdo”. Nombrado en 2007 director de la subsidiaria británica de News Corp, News International y, por tanto, a cargo de los periódicos británicos del grupo –el hoy fenecido News of the World, The Sun, The Times, The Sunday Times–, James señaló que los escándalos de escucha telefónica habían ocurrido antes de que asumiera su cargo, pero no pudo despegarse de unas cuantas polémicas decisiones en los últimos años. La autorización de un pago de más de un millón de libras al ex director técnico de la selección inglesa Gordon Taylor en 2009 para evitar un juicio y la de seguir financiando los costos legales de Glen Mulcaire, detective privado condenado por el caso en 2007, pusieron bajo la lupa la escasa investigación interna que hubo de prácticas ilegales durante los últimos cuatro años. James no sólo hablaba al comité o al país por medio de la televisión. Como heredero de Ruppert Murdoch está en la mira de los accionistas de News Corp que están analizando si el futuro de la compañía no se encuentra con un apellido que no sea Murdoch.

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