Jue 11.08.2011

EL MUNDO  › LOS ESTUDIANTES CHILENOS MANTIENEN FIRME SU PROTESTA EN RECLAMO DE UNA EDUCACIóN IGUALITARIA

Movilizados contra la intransigencia

El gobierno de Piñera declinó entregar una nueva propuesta a los líderes secundarios y universitarios. El oficialismo enviará proyectos de ley para que sea el Congreso el que resuelva las demandas. Los estudiantes quieren un plebiscito.

› Por Christian Palma

Desde Santiago, Chile

Los vecinos e inquilinos del paseo Bulnes la tienen clara. Muchos repudian los hechos vandálicos del martes, pero también son varios los que apoyan el movimiento estudiantil chileno que, a tres meses de iniciado, está más lejos que cerca de parar. Esta posición podría extrapolarse al sentir de la ciudadanía que, según las encuestas, apoya mayoritariamente la causa de los pingüinos (secundarios) y universitarios. La muy europea calle santiaguina fue el centro de los disturbios protagonizados por decenas de encapuchados que aprovecharon la masiva marcha convocada por los estudiantes para hacer desmanes y destrozos a la propiedad pública y privada, lo que terminó con decenas de detenidos. Hasta ayer a la mañana, en la céntrica avenida que desemboca justo en La Moneda y el Ministerio de Educación todavía se recogían vidrios, se limpiaban paredes y los restos de gases lacrimógenos teñían los ojos de rojo.

A esa hora, el ministro del ramo, Felipe Bulnes, daba una conferencia de prensa para presentar un plan alternativo para los secundarios que sí quieren estudiar, el cual consiste básicamente en aprovechar establecimientos que no están en toma para hacer clases, equipar bibliotecas o gimnasios como aulas o desarrollar jornadas virtuales a cargo del ministerio, con lo cual se pretende salvar el año. Según datos oficiales, el 7 por ciento de los estudiantes a nivel nacional han sido afectados por las tomas y los paros.

Sin embargo, Bulnes no fue al hueso. Declinó entregar una nueva propuesta a los líderes estudiantiles que la habían solicitado “clara y transparente” hace una semana, cuando dos marchas no autorizadas terminaron con serios enfrentamientos entre policías y estudiantes que fueron duramente reprimidos, dejando las tratativas en punto muerto. “Hasta el día de hoy nunca recibí una respuesta, ningún comentario respecto de las 21 medidas presentadas por el gobierno... En la actitud de exigirlo todo hay intolerancia e intransigencia... Lo que ellos han hecho valer en las calles, no devenga en un autoritarismo tratando de imponer sus puntos de vista como si su agenda fuera la única que hay que conciliar”, señaló el ministro, que reconoció, eso sí, seguir abierto al “diálogo” y a la idea de “avanzar”.

En ese plano, ratificó que enviarán al Congreso una serie de proyectos de ley para que sea esa instancia la que resuelva las demandas estudiantiles. Para los jóvenes movilizados, éstas no apuntan a la igualdad de oportunidades de acceso a las universidades, calidad de la educación y una mejora en el sistema de becas y créditos.

Bulnes también fue duro con el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo: “Lo que está vigente es el emplazamiento a Jaime Gajardo (para que llame) a los alumnos a volver a clases, porque es un contrasentido, una paradoja y una irresponsabilidad que empuje las reivindicaciones de cualquier clase, llamando a los alumnos a dejar de educarse”. Gajardo señaló que las tres alternativas para recuperar clases que propuso el ministro deben decidirla todos los actores, de lo contrario “lo único que están buscando con esto es dividir a los estudiantes, al profesorado y a los universitarios”, se defendió.

Más tarde, el vocero de La Moneda, Andrés Chadwick, convocó a una mesa de trabajo: “Díganme dónde y ahí estaré”, sentenció. Para el vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Francisco Figueroa, trasladar la discusión al Congreso “es una demostración más de la intransigencia con la que insiste en actuar este gobierno, que no se aplica solo sobre los estudiantes, sino que repliega en el sentir mayoritario de Chile”. Pidió además en nombre de los estudiantes realizar un plebiscito “para que hablen las mayorías”, según consignó la prensa local.

Rodrigo Rivera, dirigente de los secundarios, agregó que “es difícil establecer mesa de diálogo y trabajo. Esta estrategia quedó en el pasado”, en alusión al poco avance luego del movimiento similar del 2006 conocido como “la revolución pingüina”.

Al nulo avance de las conversaciones, los estudiantes llamaron a seguir protestando con los cacerolazos nocturnos, además de nuevas jornadas de movilizaciones a nivel nacional y evalúan seguir haciendo marchas. Esto en la antesala de una nueva protesta nacional, anunciada para el 18 de agosto, y la paralización convocada por los trabajadores para el 24 y 25 de este mes.

Según trascendió en La Moneda, esta tarde habría reunión de gabinete, donde se analizará la ebullición del conflicto estudiantil y los efectos que tendría la pérdida del año escolar.

Otra demostración de que el descontento estudiantil también salpica a la oposición fue lo que vivió ayer el ex presidente socialista Ricardo Lagos al salir de una charla en la Universidad de Viña del Mar. Ahí, un grupo de estudiantes le gritaron y golpearon el auto en el que transitaba. “Estos son los jóvenes de la democracia o los que dicen sin miedo y en buena hora. Por lo tanto, me parece natural que se expresen y hagan lo que están haciendo”, dijo Lagos.

Las críticas apuntaban a que la Concertación, en veinte años de gobierno, no modificó el sistema y a que bajo su mandato se impulsó el Crédito con Aval del Estado, que permite a los estudiantes pedir créditos bancarios, pero con intereses abusivos. “Tiene que haber una institucionalidad donde estos temas u otros entren en el debate. Ocurre que esta institucionalidad no está dando el ancho, porque durante veinte años no ha sido viable para poder hacerlo”, dijo el ex mandatario, en alusión a que la derecha votó en contra de todas las reformas educativas.

Hace unos días, otro grupo de estudiantes de la Universidad de Chile llegó hasta la Fundación Dialoga, que dirige la ex presidenta Michelle Bachelet, para llevarle “pastillas para la memoria, para que recuerde que ella le hizo promesas a nuestro país y hoy está escondida no sabemos dónde”, dijeron los jóvenes que la emplazaron a pronunciarse.

@chripalma

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