Jue 11.07.2002

EL MUNDO

Una economía confundida como turco en la neblina

Los mercados mejoraron pero la calificación de deuda de Turquía empeoró ayer al tiempo que se acercaba la perspectiva de elecciones anticipadas. Turquía es el principal deudor del FMI y un ex alumno modelo del organismo, como la Argentina. Y hay peligro de interrupción del crédito internacional.

Como ocurre en Argentina, el anuncio del gobernante de que puede tirar la toalla calma a los mercados. El Duhalde turco se llama Bulent Ecevit, es el primer ministro del país y, a diferencia del argentino, es bastante mayor (77 años) y está muy enfermo. La crisis de su gobierno había comenzado el fin de semana, cuando uno de sus vices, Devlet Bahceli, había dicho que era necesario adelantar las elecciones del 2004 a noviembre próximo; había seguido anteayer, cuando otro de sus vices, Husamettin Ozkan, renunció adhiriendo al adelantamiento de los comicios. Y ayer, el propio canciller, Ismail Cem, habría anunciado su renuncia para los próximos días. Entre los escombros de su gobierno, Ecevit confió al diario Milliyet que podría adelantar los comicios, mientras los renunciantes arman un frente común para volver al poder sin él. Las palabras de Ecevit sonaron bien a los oídos de los mercados: luego de días de caída de la lira turca y de la Bolsa de Ankara, ambas se recuperaron ayer. Sin embargo, la calificadora de riesgo Moody’s le bajó la calificación a la deuda externa turca, como lo había hecho anteayer Standard & Poor’s.
“Nosotros, los tres presidentes de la coalición en el poder, podemos fijar una nueva fecha para las elecciones. Estas podrían no tener lugar en abril de 2004, sino en una fecha más próxima”, dijo Ecevit a Fikret Bila, un periodista muy cercano a él del diario Milliyet. El premier turco reiteró su oposición personal a esas elecciones anticipadas debido a la crisis económica que afecta al país, pero admitió que “si eso se vuelve obligatorio, debido a las circunstancias, nosotros deberemos someternos”.
En sentido estricto, la suerte de Ecevit puede quedar fijada mañana mismo si el ministro de Economía Kemal Dervis se suma al dominó de renuncias. Dervis es una figura independiente que negoció el paquete de rescate de Turquía después de la devastadora crisis financiera del año pasado.
La renuncia de Cem se rumoreaba insistentemente luego del cisma del Partido Demócrata de Izquierda (DSP), al que pertenece Ecevit pero al que también pertenece Ozkan, quien se llevó consigo a 15 diputados del partido. Cem también pertenece al DSP y tenía que fijar su posición frente a la jugada de Ozkan. De los otros partidos en la coalición oficialista, el Partido de Acción Nacionalista (MHP, ultranacionalista), al que pertenece Devlet Bahceli, quiere que las elecciones sean en noviembre, mientras el Partido de la Madre Patria (ANAP), el socio más pequeño del gobierno, busca que sean en setiembre.
El parecido de la situación turca con la argentina procede de que ambos son alumnos dilectos del FMI, con consecuencias políticas, económicas y sociales parecidas. Pero ahí se detiene. Primero, porque Turquía, país miembro fundamental de la OTAN y aspirante a la Unión Europea, sí recibió del FMI un paquete de ayuda, de 16.000 millones de dólares, para los rebotes de su crisis, aunque los desajustes de su economía siguen siendo importantes. Por eso, Moody’s, como anteayer Standard & Poor’s, dicen que la deuda turca es cada vez más incobrable: bajó la calificación de los bonos soberanos turcos de estable a negativa. Esto podría iniciar en Turquía el proceso que se da en Argentina, o sea, la interrupción del crédito internacional.
Y la segunda diferencia con la situación argentina es que la mayoría de los que pertenecen al bloque de poder turco tienen en claro que deben reagruparse. Los ministros renunciantes, con Bahceli, Ozkan y Cem como protagonistas centrales, están negociando una vuelta a la coalición sin Ecevit, y en función de eso decidirán si asistirán a las elecciones unidos o recompondrán sus votos dentro del Parlamento para que no haya comicios anticipados. Un dato a tener en cuenta será el crecimiento del partido islamista AK en medio de esta crisis política.
Por las dudas, el controvertido empresario Cem Uzan, un dirigente de la firma turca de telefonía móvil Telsim Mobil, en conflicto judicial en Estados Unidos con los gigantes, el norteamericano Motorola y el finlandés Nokia, ya se lanzó a la campaña. “Quiero abrir el camino de la política en Turquía”, dijo Uzan al anunciar la creación del Partido Joven (GP).

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