Vie 12.07.2002

EL MUNDO

La oposición a Chávez es masiva (y también golpista)

La oposición callejera a Hugo Chávez aumentó: ayer fueron 60.000 los que marcharon contra él, a tres meses de una movilización de 50.000 que acabó en ocho muertos. Pero algunos pidieron un golpe.

A tres meses del efímero golpe contra Hugo Chávez, al menos 60.000 opositores marcharon por el centro de Caracas para pedirle la renuncia al presidente, igual consigna que el 11 de abril. La multitudinaria marcha antichavista no logró llegar al Palacio de Miraflores debido al fuerte dispositivo de seguridad, pero luego varios miles de manifestantes se concentraron ante una instalación militar acompañando a líderes políticos y de organizaciones sociales que negociaban con los jefes militares el ingreso al aeropuerto y base militar de La Carlota para pedirles que se sumen a la desobediencia contra Chávez. Pareció el cumplimiento de una advertencia lanzada ayer por la ONG norteamericana Human Rights Watch, que observó que muchos de los opositores a Chávez parecen indiferentes al respeto a la Constitución.
“Les queremos decir a los soldados venezolanos que hoy recibimos un mandato del pueblo y apelamos a la protección de ellos”, convocó el líder socialcristiano Omar Calderón frente a las rejas de la instalación militar de La Carlota. La concentración se produjo luego de que una muchedumbre de personas intentó en vano llegar hasta el Palacio Presidencial Miraflores para recordar a las víctimas de los hechos de violencia que sacudieron Venezuela y desembocaron en un golpe militar contra Chávez. El gobierno estimó en 60.000 la cantidad de asistentes a la manifestación de ayer, mientras sus organizadores la calcularon en “más de un millón”. Al grito de “ni un paso atrás”, una multitud que se extendió a lo largo de unos mil metros de la avenida Libertador marchó hacia el Palacio Presidencial, pero una nutrida guardia policial y militar los detuvo a unas cinco cuadras de la sede del gobierno.
Mientras tanto, el presidente encabezaba en Maracay, 100 kilómetros al oeste, la graduación de 500 nuevos suboficiales, a quienes instó a utilizar sus armas para defender la Constitución y la paz. Chávez evocó el 11 de abril como una jornada nefasta para la democracia porque ese día se desarrolló “una conspiración de minorías con una historia de privilegios” que buscaron derribar a un gobierno legítimo.
Las movilizaciones opositoras fueron convocadas por una docena de partidos políticos y numerosas organizaciones encabezadas por la poderosa Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y la gremial empresarial Fedecámaras, dos corporaciones que desde el año pasado lideran la oposición a Chávez. Dirigentes de la CTV calificaron de exitosa la movilización y anunciaron que propondrán a las demás fuerzas opositoras declarar una huelga nacional hasta que Chávez abandone el sillón presidencial. El presidente, electo en 1998 y confirmado en 2000 para gobernar por seis años, ha dicho que no renunciará y retó a la oposición a que a partir del año próximo consulte a la ciudadanía sobre si debe permanecer o no en el poder.
La mayoría de los manifestantes reclamó en Caracas enjuiciar a Chávez por los 18 muertos en los disturbios del 11 de abril. Otros portaban pancartas en las que lo tildaban de comunista por la declarada amistad y admiración del presidente al líder cubano Fidel Castro. Líderes de la oposición planeaban llegar hasta el propio Palacio Miraflores pero las autoridades se lo impidieron a fin de evitar disturbios con los simpatizantes del presidente que habitualmente se concentran en esa zona.
Al llegar al límite acordado con las autoridades, los responsables de la manifestación debieron contener a algunas personas que pretendían traspasar la barrera policial y seguir hasta Miraflores.
“Nuestra clave es la no violencia. Aquí hay exaltados e infiltrados que quieren desnaturalizar nuestro justo reclamo”, dijo megáfono en mano a los manifestantes Elías Santana, dirigente de un grupo no gubernamental opositor. El ministro del Interior Diosdado Cabello dijo que la manifestación por la zona céntrica transcurrió sin incidentes. Además, en diversas ciudades venezolanas, los chavistas salieron a manifestar contra los “golpistas” y en defensa de la “revolución bolivariana”, como Chávez denomina al programa de su gobierno.

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