Sáb 20.08.2011

EL PAíS  › CRUCE EN LA IZQUIERDA POR UN BRINDIS

A corchazo limpio

› Por Adriana Meyer

Un dirigente trotskista argentino, que se autodefine como revolucionario, tal vez podría permitirse tomar champagne. Incluso, podría hacerlo con un periodista para festejar un resultado electoral. Sin embargo, sus compañeros de ruta entienden que la situación se complica cuando ese periodista está querellado por haber sido parte de una campaña a favor de la dictadura, que usó la imagen de una militante del partido aliado luego de que los genocidas asesinaran a sus padres. Es que el candidato a presidente del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), Jorge Altamira, del PO, brindó con Dom Perignon con el conductor Chiche Gelblung al finalizar una entrevista por radio, y, según sus aliados del PTS, recibieron “cientos de ‘tweets’ y mails de compañeros, amigos y votantes del FIT criticando ese acto público de nuestro principal candidato”.

Por eso, el PTS le marcó al PO que el hecho fue un “error político”, a lo cual los seguidores de Altamira respondieron en duros términos, acusándolos de “ofuscación sectaria” y de realizar “sabotaje desde adentro”.

Luego del brindis entre Altamira y Gelblung, al finalizar su programa del lunes por Radio Mitre, la dirección del PTS le entregó a la del PO una carta en la que afirmaron: “Defendemos el derecho de los socialistas revolucionarios de aprovechar hasta la última brecha para difundir nuestras denuncias y propuestas, incluso frente a ‘periodistas’ como el mencionado, hoy a sueldo del grupo Clarín, y consecuentemente, los candidatos del PTS en el FIT han participado, y lo seguirán haciendo, de programas o entrevistas realizadas por personajes que distan mucho de ser demócratas consecuentes, pero consideramos un importante error político la participación de Jorge Altamira no en un reportaje sino en una celebración con un personaje siniestro como Gelblung porque no tenemos nada que celebrar con un reconocido colaborador de la dictadura genocida”. Hasta ahí parte de la misiva que apuntó, también, a dar respuesta a los “cientos” de cuestionamientos que dice haber recibido el PTS. Pero los dirigentes del PO ya estaban molestos porque el tema había sido ventilado en el perfil de Andrea D’Atri, referente de género del PTS, en Facebook.

En su respuesta, publicada en el último número de Prensa Obrera, el dirigente del PO Marcelo Ramal lamentó que no le haya pedido explicaciones previas a Altamira antes de “abalanzarse sobre ‘la red’ para contribuir a la liquidación política del FIT, atacando a su cabeza”. Según el PTS, a las críticas que recogieron se sumó “la justa y comprensible indignación de nuestra compañera Alejandrina Barry, querellante contra Gelblung, directivos y staff de Editorial Atlántida por haber orquestado una campaña a favor del genocidio utilizando su fotografía de niña, en 1977, luego de que las Fuerzas Armadas asesinaran a sus padres”. (N. d. R.: este diario dio cuenta de esa causa, en la que se busca juzgar las responsabilidades civiles de la dictadura, siendo el caso de la revista Gente que pretendió mostrarla como una hija de “subversivos” abandonada por sus padres.) Desde el PO respondieron que desconocían la acción judicial iniciada por Barry. En diálogo con Página/12, uno de los principales referentes de ese partido calificó el brindis, que había comenzado como una apuesta sobre si el FIT pasaba o no el piso del 1,5 por ciento de los votos, como un “episodio superado” que “no afecta al desarrollo del Frente”. Desde el PTS justificaron como algo “sano” haber puesto en evidencia una crítica que es “tan pública como fraternal”, porque “brindar con Gelblung es como hacerlo con Neustadt, no era un simple cablero, era un ideólogo” en los ’70. Aunque el futuro político del FIT no parece correr peligro, las burbujas del Dom Perignon cayeron mal, además, porque una botella cosecha 1995, como la que se tomó Altamira, cuesta más que la actual jubilación mínima.

Tras este intenso cruce, Página/12 consultó a dos importantes dirigentes de ambos partidos, que coincidieron en bajar el tono y aseguraron que la alianza con la que se posicionaron para octubre “goza de buena salud”.

De hecho, según explicaron, ayer hubo una reunión de la mesa política que integran las tres fuerzas del Frente (PO, PTS e Izquierda Socialista), en la que hubo “un clima muy cordial”, para comenzar a diseñar la próxima campaña. Por otra parte, en una entrevista Altamira hizo una fuerte reivindicación de sus socios políticos y habló del Frente como una “construcción de las tres fuerzas”. En cualquier caso, el candidato del FIT cobró en las últimas horas más notoriedad que mientras buscaba votos para las PASO. “Dos horas tardó hoy (por ayer) en hacer cuatro cuadras por Florida, por la gente que lo paraba”, comentaron en su entorno.

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