Sáb 29.06.2002

ESPECTáCULOS  › LOS PROGRAMAS SOBRE EL MUNDIAL, UN CLASICO CADA CUATRO AÑOS

Hablar de fútbol es todo un deporte

El progresismo de “Código F Mundial”, los sermones de Fernando Niembro, el protagonismo de Liberman, la sensatez de Perfumo. Todo tuvo lugar dentro de un subgénero televisivo.

› Por Esteban Pintos

Ver programas en donde se discuta de fútbol es, para el futbolero televisivo, un deporte en sí mismo, casi tan atractivo como el juego. Durante un Mundial y en Argentina pues, el subgénero prolifera por canales temáticos y abiertos e involucra periodistas, conductores, polemistas, ex jugadores, ex árbitros, ex técnicos y hasta encantadores de serpientes. El extraño Mundial Corea-Japón 2002 los tuvo y en cantidad, varias veces por día y con repeticiones inclusive, no fuese cosa que el futbolero televisivo se los perdiese. Porque el subgénero presenta esa ventaja: puede ser visto (o sólo escuchado) en partes, o por capítulos, a la mañana, tarde, noche o madrugada, en simultáneo vía zapping, como sea... Así, Roberto Perfumo, Daniel Córdoba, Gonzalo Bonadeo, Fernando Niembro o Martín Liberman, entre otros, se convirtieron en figuras centrales de las programaciones de sus respectivos canales. Cada uno a su manera.
El cable ofreció variedad, cantidad y calidad, a falta de partidos completos. Por imposición de la tenencia de derechos exclusivos, aquellos canales deportivos que decidieron dedicarse al Mundial tuvieron acceso, apenas, a un compacto de tres minutos por partido, sin repeticiones posibles ni utilización de las imágenes más allá de un plazo de 24 horas luego de jugado el encuentro. Detalle que determinó (¿favoreció?) más tiempo para la discusión, el análisis y el ridículo. Fox Sports convirtió el show de Fernando Niembro y Elio Rossi “La última palabra” en “La última palabra Mundial”: Niembro desde Corea-Japón, y Rossi en estudios, con la participación de los técnicos Héctor Veira y Daniel Córdoba y el ex jugador Norberto Alonso, bajo la conducción de Marcelo Araujo. La salsa del programa, claro, estaba en el análisis técnico de los “entendidos” (el ex jugador, los técnicos) y los editoriales de su conductor.
Transcurridos los días y con el devenir de los resultados del equipo argentino, se transformó en una tribuna doctrinaria para Niembro. En medio de esas diatribas, las extrañas explicaciones tácticas del dúo Córdoba-Veira y los muñequitos dispuestos sobre una mesa que exhibía el mismo Niembro desde Oriente aportaron el costado ridículo.
En ese horario central de la noche también, TyC Sports y ESPN + emitieron “Código F Mundial” y “Hablemos del Mundial”. En ambos casos y en comparación con el talk show de Fox, hubo más espacio para el análisis del juego en sí y menos para las opiniones que esconden otra clase de intereses. El canal deportivo propiedad del grupo Clarín ofreció un panel de cinco periodistas deportivos (Gonzalo Bonadeo, Alejandro Fabri, Ariel Rodríguez, Martín Souto, Matías Martin) que concretaron el mejor programa del mes. Se habló y discutió mucho de fútbol, tal su atractivo. Cada uno de los participantes aportó su propio estilo y, lo más curioso, por imperio de las circunstancias y luego arengados por los propios televidentes, algunos de ellos (Bonadeo sobre todo, Martin en menor medida) se dedicaron a criticar/gastar a algunos de sus colegas, con Liberman como blanco favorito.
En el programa de ESPN + –que aumentó la frecuencia diaria de emisiones de su noticiero “Sportscenter”–, con otro formato y estilo, también hubo lugar para la gustosa conversación sobre fútbol. Mucho tuvo que ver en esto la participación de Roberto Perfumo, también columnista del diario deportivo Olé. Al lado del “Mariscal” –así bautizado en sus épocas de notable zaguero central–, el periodista Walter Vargas y el conductor Leo Montero lucieron ajustados, cada uno en lo suyo. Hubo invitados en el piso, casi siempre jugadores en actividad, técnicos o periodistas. Sin la chispa de “Código F Mundial”, pero con igual nivel de análisis, fue la segunda buena opción para el televidente futbolero en busca de “programas sobre el Mundial”.
Con menos espacio para la conversación y con el atractivo de las imágenes, América puso al aire dos programas cada día, “América Mundial”(al mediodía, con la conducción de Martín Liberman) y “El Equipo del Mundial” (a la medianoche, con Fernando Niembro y Mariano Closs). Ambos fueron, luego de la eliminación argentina, lo que el “Después de hora” de Daniel Hadad es a la realidad nacional: puro discurso reaccionario y el encumbramiento de sus conductores como “los malos” de la película, con mucho gusto de parte de ellos. Nada será igual en las carreras de Niembro (consolidada, con aspiraciones políticas) y Liberman (naciente, con proyección mediática) después de sus malévolas intervenciones. Canal 7, en cambio, eligió el bajo perfil y sólo repitió por la noche los partidos de la madrugada-mañana. A propósito, no se incluyó en esta nota los shows bautizados “Tribuna caliente Mundial” y “Tribuna Deportiva Mundial” por tratarse de eso: shows de la provocación y el disparate permanente, en donde todos gritan y nadie deja una idea ni elabora un pensamiento. Aquí es que vale la sentencia futbolera que refiere a un limitado defensor puesto en posición de creación o ataque. “No están para eso”, se dice con razón.

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