Dom 04.07.2010

SOCIEDAD  › ¿PUEDE LA PROSTITUCION SER CONSIDERADA UN TRABAJO?

Debatiendo la calle

Un grupo de especialistas en género discutió si es posible aceptar la prostitución como una salida laboral o si siempre implica violencia sexual. El tema fue abordado en un encuentro celebrado en Buenos Aires y profundizado por Página/12.

› Por Mariana Carbajal

¿La prostitución puede considerarse como un trabajo o es siempre una forma de violencia sexual? ¿Cuándo una persona elige libremente ganarse así la vida? ¿Tiene la opción de decidir entre ser empleada, vendedora o prostituta, por ejemplo? ¿Elige ser prostituta porque le interesan las condiciones de trabajo en relación a otras? El debate, que divide aguas entre feministas y tiene implicancias políticas, quedó planteado en el auditorio de la Facultad de Derecho de la UBA, cuando la española María Luisa Maqueda Abreu, catedrática de Derecho Penal de la Universidad de Granada, sostuvo en su ponencia que “en nombre de la vulnerabilidad de las mujeres se construyó el mito cultural de la trata de blancas” que “oculta experiencias de mujeres, con proyectos migratorios, que eligen en forma temporal o no ejercer la prostitución”. Su postura generó un murmullo generalizado de desaprobación entre el público y la rápida réplica de la investigadora y profesora de la Facultad de Ciencias Sociales, Silvia Chejter, que compartía la mesa con la española, en la segunda y última jornada del Encuentro Internacional sobre Violencia de Género, organizado unos días atrás por el Ministerio Público de la Defensa. Página/12 aprovechó la discusión abierta y la siguió, una vez finalizadas las exposiciones, con otras especialistas presentes en el salón, como la defensora general de la Nación, Stella Maris Martínez, la abogada costarricense Alda Facio, directora del Programa Mujer, Justicia y Género del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito (Ilanud), y Lidia Schiavoni, investigadora y profesora del Departamento de Antropología Social de la Universidad Nacional de Misiones. Y sumó otros ejes: ¿termina la persecución de la trata perjudicando a las mujeres en prostitución? ¿Es una buena alternativa la criminalización de los clientes, como se aplica en Suecia?

Abreu y Chejter fueron parte del panel sobre “Violencia sexual”. Aunque Chejter abordó otro tema, el femicidio, después de escuchar a la catedrática española no pudo callarse y pidió nuevamente la palabra. Su intervención era esperada por el auditorio, incómodo y molesto, en su mayor parte, por la posición de Abreu en contra de que todas las mujeres en situación de prostitución sean consideradas como “víctimas”. Chejter, quien ha realizado varios trabajos sobre la prostitución infantil y está por publicar una investigación sobre los clientes de prostitución, señaló primero que había que pensar que el consentimiento que puede dar una mujer que se prostituye tiene vicios por el contexto de vulnerabilidad social del que en general proviene quien se gana la vida de esa forma, retomando así uno de los argumentos que había esgrimido un día antes, en una clase magistral, la estadounidense Catherine MacKinnon, asesora especial en Cuestiones de Género para el fiscal de la Corte Penal Internacional. “¿Yo pregunto a toda la audiencia en qué mundo queremos vivir? ¿En uno en el que se generalicen las relaciones humanas prostitucionales, en el que el intercambio de afecto, de amor erótico, se traduzca en un pago unilateral del que tiene poder? Si es así, estamos frente a un contrato y lo tenemos que meter en el Código Comercial”, argumentó Chejter, directora del Centro de Encuentro Cultura y Mujer (Cecym). Chejter también advirtió que el problema de la prostitución “está desapareciendo de la escena política, académica y mediática” en el país, tapado por el debate y la discusión sobre la trata.

El título de la exposición de Abreu fue “La trata sexual de mujeres: entre mitos y realidades”. El panel, que compartió con Chejter y Liliana Tojo, directora del programa Regional Bolivia y Cono Sur del Cejil, fue coordinado por la secretaria letrada de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Laura Balart, a cargo de la Oficina de la Mujer del máximo tribunal. ¿Qué fue lo que dijo la penalista española? Señaló que no se puede negar la realidad de la trata de mujeres para explotación sexual, que se caracteriza por “una cosificación sexual” de las personas, que son sometidas a situaciones de violencia, intimidación y abusos. “Es un problema de violencia sexual y de género”, argumentó. Pero al mismo tiempo, consideró que existe una confusión entre migrantes voluntarias y forzadas. Y sostuvo que ese abordaje no permite reconocer que hay mujeres que libremente eligen ejercer la prostitución como proyecto migratorio. “Hay que hablar de víctimas donde hay víctimas y también hay que ver que hay mujeres dueñas de su propio proyecto, que se trasladan de forma autónoma de un país a otro y que toman la prostitución como una ‘estrategia de supervivencia’. ¿Son mujeres vulnerables? Lo son, pero no por sus proyectos, que son voluntarios. La vulnerabilidad les viene de la falta de reconocimiento social, de reconocimiento como trabajadora y migrante sexual, por el estigma”, opinó Abreu. A su entender, la guerra contra la trata termina desprotegiendo y criminalizando a las mujeres que están en los burdeles, donde se realizan operativos para perseguir el delito de trata. “Se las califica como esclavas sexuales y se les niega sus derechos laborales como trabajadoras”, objetó.

Muchas de las presentes en el auditorio, especialistas de distintos ámbitos, se quedaron con ganas de replicar y contestarle. Por eso este diario consultó a algunas de ellas sobre la polémica planteada. La jurista costarricense Alda Facio, experta internacional en asuntos de género y derechos humanos de las mujeres, se sumó a la discusión. “No se puede estar a favor o en contra de la prostitución. Estoy por un mundo en el que no haya prostitución pero no estoy a favor de prohibirla, porque de esa forma se causa más problemas a las mujeres en prostitución”, señaló Facio. Y se mostró partidaria por imponer un modelo como el que se aplica en Suecia, creado por MacKinnon. “El experimento en Suecia puede ser una salida”, consideró. Facio no cree que exista la prostitución libremente elegida. “¿A qué llamamos elegir? De lo que yo he estudiado y hablado con mujeres en prostitución, nunca encontré ni una sola que haya escogido libremente ser prostituta. Si fuera una profesión como cualquier otra, ¿por qué ninguna mujer en prostitución quiere que su hija esté en prostitución?”

Facio sí coincidió con Abreu en que algunas estrategias de los estados para enfrentar la trata “han resultado en perjuicio de las mujeres en prostitución”. “Es una forma de deshacerse de la inmigración ilegal pero eso no significa que haya mujeres que eligen libremente ser prostitutas”, dijo.

–¿Qué buscan los hombres que pagan por sexo? –le preguntó Página/12.

–Los hombres que utilizan mujeres en prostitución no lo hacen por falta de sexo sino por otras necesidades enfermas que tienen de controlar, de sentirse que son dueños de alguien. La mayoría de los que utilizan prostitutas tienen novia, esposa, pareja. Además, ha aumentando la libertad sexual.

La antropóloga Lidia Schiavoni dijo: “No creo que nadie elija ser prostituta”. “Hablar de ejercicio de la prostitución me parece una aberración. Las mujeres prostituidas aun cuando declaren que lo hacen voluntariamente es porque no han tenido otra oportunidad estructuralmente de insertarse en el mercado de trabajo. Que avalemos o pretendamos que una migrante ilegal se refugia en la prostitución como una actividad laboral es admitir su vulnerabilidad. No tiene otras oportunidades y cae en los circuitos de la prostitución como una alternativa”, consideró la profesora del Departamento de Antropología Social de la Universidad Nacional de Misiones. Schiavoni acaba de finalizar una investigación en Misiones sobre prostitución infantil junto con Chejter. “Cuando hablamos de prácticas prostituyentes siempre hablamos de explotación. Nunca lo que circula como dinero y como intercambio puede pagar el deterioro y el daño que la prostitución genera en la persona”, agregó.

–La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina reclama reconocimiento como gremio y pelea por mejoras para sus afiliadas...

–No estamos pensando en la posibilidad de un trabajo digno para las mujeres cuando te transformás en una cosa para el otro.

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