Jue 11.08.2011

SOCIEDAD  › DETERMINAN QUE EL ARMA QUE TENíAN LOS DETENIDOS FUE LA USADA EN EL DOBLE CRIMEN DE SALTA

Una carabina que va despejando dudas

Los peritajes demostraron que los asesinatos se cometieron con la carabina semiautomática secuestrada el fin de semana pasado. Gustavo Lasi aparece como el más comprometido. Su mamá reconoció que el arma es de su padre. Vilte declaró otra vez.

› Por Carlos Rodríguez

Desde Salta

Después de muchas idas y vueltas, se supo ayer que el arma utilizada en el asesinato de las turistas francesas es una carabina marca Batán semiautomática calibre 22, según el resultado del peritaje balístico realizado por la Policía de Salta. “Las estrías de los plomos hallados en el lugar del hecho son coincidentes con los que deja el arma larga calibre 22 que fue peritada”, le dijo a Página/12 una fuente judicial, que confirmó que se trata de la carabina que pasó, de mano en mano, entre al menos tres de los siete imputados que tiene la causa. Todavía no se hizo ninguna toma de huellas digitales en el arma homicida, según admitió el vocero judicial, quien estimó que recién ahora se realizarían. Ayer se le hizo una ampliación de la declaración indagatoria al detenido Daniel Octavio Vilte, el primer involucrado en la supuesta compra o venta del arma homicida, quien volvió a negar que tuviera vinculación con el hecho o con la carabina mencionada. Vilte prestó declaración antes de que vuelva a sentarse frente al juez de la causa el también detenido Gustavo Lasi, quien parece ser el que tiene la llave que podría terminar de abrir el caso. De hecho, su mamá admitió que la carabina es de su marido, Walter, papá de Gustavo y también sospechoso en el caso.

Lasi, cuya indagatoria del lunes se suspendió porque dijo sentirse enfermo, había admitido que él tenía en su poder el celular y una cámara de fotos que pertenecían a las víctimas. María Fernanda Cañizares, otra de las personas imputadas, dijo que su novio –o ex novio a esta altura de las circunstancias–, Gustavo Lasi, le había “regalado” el celular y la máquina de fotos. Y la joven dijo más: que sabía que la carabina ahora corroborada como el arma mortal estuvo en poder de su novio, que éste se la había entregado a su padre, Walter Orlando Lasi, y que la estación final en el recorrido había sido Omar Darío “Pajarito” Ramos, quien la había ocultado en la casa de su patrón, cuyo nombre se mantiene en reserva.

Por si fuera poco, el celular que tenían las turistas francesas Houria Moumni y Cassandre Bouvier había sido activado a las 19.50 del viernes 15 de julio de 2011, utilizándose para ello un chip que le pertenecía a Lasi. De acuerdo con lo que surgió ayer en la declaración indagatoria de Vilte, el juez de la causa, Martín Pérez, está señalando el horario probable del asesinato entre las 19 y las 20 de ese mismo día, de manera que el dato del chip confirmaría la presencia de Lasi en ese lugar. Además, desde el mismo celular de las víctimas, esa noche hay una nueva activación, pero esta vez con el chip original que pertenecía a una de las turistas francesas. Esto ocurrió cuando las dos mujeres ya habían sido asesinadas y una de ellas violada.

A las 19.50, desde el celular activado con el chip de Lasi se hizo una llamada, mientras que en la activación posterior no se marcó ningún número. “Es como si hubieran estado jugando o vaya a saber qué”, comentó la fuente. Toda esta prueba indubitable pone a Lasi hijo en la escena del crimen y en un rol protagónico. Según los trascendidos conocidos después de las seis detenciones del sábado pasado, sería Lasi quien habría señalado que en la escena del crimen también estuvieron el nombrado Vilte, señalado en forma extraoficial como el que disparó el arma, y el baqueano detenido Santos Clemente Vera, sospechado de haber participado en la golpiza previa que recibieron las dos turistas. Esta supuesta confesión de Lasi es apenas una especulación, dado que todavía no se completó su indagatoria y no se sabe ahora si seguirá prestando declaración, teniendo en cuenta lo difícil de su situación procesal.

El bretel del corpiño que llevaba puesto Cassandre Bouvier había sido cortado con un cuchillo o con el filo de un machete, lo que le dejó una marca producida por una herida sobre la espalda. Houria Moumni tenía signos similares de cortes en la cintura, cerca de la línea del pantalón que llevaba puesto. Las sospechas sobre Vera quedaron expuestas el martes, cuando el juez Pérez mandó a secuestrar un machete, cuchillos y puñales que el baqueano tenía en su casa. También secuestraron un par de botas de Vera y una zapatillas número 43 pertenecientes a Vilte, para tratar de determinar si hay en esos calzados restos de tierra compatibles con el terreno donde se cometió el doble crimen.

Los investigadores creen que el móvil del crimen no fue el robo, como se dijo al principio, sino el abuso sexual. “Ellas no llevaban nada de gran valor que pudiera tentar a unos ladrones, por eso se supone que las atacaron para someterlas sexualmente”, sostuvo el vocero. Como se dijo, nunca apareció la ropa interior que llevaban ese día las víctimas, presuntamente tomadas como patético trofeo por los abusadores. Marcelo Arancibia confirmó ayer que su defendido, igual que los otros seis detenidos, están imputados, en principio, por el delito de “doble homicidio y abuso sexual doblemente ultrajante”, aunque después habrá que determinar el grado de participación de cada uno de ellos. La semana que viene, a más tardar, tendría que resolverse la situación procesal de los siete detenidos que tiene la causa. Los más comprometidos son Lasi hijo, Vera y Vilte, mientras que los hermanos Cañizares, Lasi padre y Omar Darío Ramos sólo serían acusados de encubrimiento. El que menos tiene en su contra es Ramos, aunque fue el eslabón final en el ocultamiento del arma.

Marcelo Arancibia, defensor de Vilte, aseguró que su defendido declaró que “no conoce ni nunca tuvo contacto con las turistas francesas y tampoco reconoció el lugar de los hechos”, ubicado cerca del Mirador de la Quebrada de San Lorenzo. Vilte es el único de los imputados que no vive en esa zona, donde estuvo hasta hace siete años, cuando se mudó a la ciudad de Salta. Reconoció que en los días cercanos al del hecho estuvo en San Lorenzo visitando a su madre. Dijo que el 15 de julio fue al supermercado con su esposa y que después, cerca del horario del crimen, estuvo viendo televisión. Mencionó algunos programas, pero sus dichos fueron contradichos por su esposa, quien declaró como testigo luego de que finalizara la indagatoria de su marido.

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