Sáb 16.10.2010
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TEATRO › INSPIRACION Y PROYECTOS

De Sade a Mishima

Félix Alberto es espectador regular de danza y, cuando viaja al exterior, ve mucha comedia musical. Pero no está demasiado preocupado por ver en qué anda el teatro local: “Los que unos años atrás estaban haciendo algo nuevo ahora se volcaron al teatro convencional de los años ’40 y ’50”, opina el director y agrega: “Me decepciona que aquellos que parecían que iban a ser autores, creadores de espectáculos propios hayan dejado de lado sus ideas para hacer lo que ya fue hecho”. Según Alberto, la influencia que representan los artistas del pasado sirve únicamente para descubrir las propias resonancias: “Uno debería tomar elementos de la tradición, pero para implicarse a sí mismo, si no es así, para mí no tiene sentido”, subraya el director.

En estos momentos, Félix Alberto está muy interesado en la potencia expresiva del nuevo cine coreano, japonés e israelí. Está leyendo las obras del Marqués de Sade y libros sobre pintura erótica europea. También dentro de la misma tónica, intenta descubrir la relación que existe entre la serenidad de las estampas eróticas japonesas y la crueldad de las historietas actuales del mismo origen. El director confiesa que quiere volver a dirigir un espectáculo de cabaret, género que lo apasiona. En ese sentido, su última incursión fue en 2004, con Elma Mut en la bañera. “Estoy leyendo al Marqués de Sade –detalla–; nunca pensé que me resultaría atractivo.” En tren de imaginar su próximo proyecto, el director se explaya: “Yo quiero hacer un cabaret, pero no vinculado con lo sensual, sino con el terror que lo corporal produce en la gente. Hablar sobre los mitos que atraen a los hombres, como la mujer en portaligas o la adolescente con faldas cortas... La ingenuidad que tiene todo eso me parece fascinante. En algún lado, me asusta que la gente se asuste. Es como volver a ser niños. En la infancia investigamos, nos disfrazamos, jugamos. Eso se va perdiendo en la medida en que la sociedad nos sujeta. Pero algunos se pueden forjar un mundo paralelo con todo aquello que no le dejan vivir”, completa. Esos mundos que, según cuenta el director, en Japón adquieren unos contornos increíbles: Félix Alberto cuenta que allí se venden disfraces para tocar y dejarse tocar por otros sin darse a conocer y se compra ropa interior sin lavar y con la foto de la joven que la usó. Todas estas referencias dejarán, sin dudas, una huella en el futuro espectáculo que, según imagina el director, no estará sujeto a una historia, sino que desarrollará una sucesión de imágenes.

Pero hay un proyecto de Félix Alberto que tiene fecha de estreno. Para el 15 de noviembre, el director está preparando en la modalidad del semimontado una versión de Anna Ko, de Mishima. El estreno tendrá lugar en el Teatro Regina, a beneficio de la Casa del Teatro. Interpretarán los roles de la pintora y la joven enamorada Esther Goris y Valeria Bertucelli, en tanto que el hombre a quien la joven espera será Edward Nutkievictz. “Hace años vi esta obra dirigida por Bejart, era más danza que teatro pero me dije que algún día yo la estrenaría. Siento que tengo tantas cosas para hacer... Y cuando me digo eso, es ahí cuando me doy cuenta de que la vida es demasiado corta.”

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