Vie 17.09.2010
las12

DANZA

Batido de chocolate

Cocoa 2010 es un Festival Internacional de Danza Independiente que busca generar una alternativa cultural a los festivales que ya existen y hacer visible la danza contemporánea no sólo de Buenos Aires, también de las provincias, y en este caso de otros cinco países. Más de veinte espectáculos, entre estrenos y reposiciones, ponen en escena los últimos hallazgos de la danza contemporánea. Tres reconocidas coreógrafas de extensa trayectoria presentan sus trabajos y reflexionan sobre el impacto de esta fiesta.

› Por Laura Rosso

Uno de los mayores objetivos de Cocoa 2010 es acercar la danza a un público masivo. Otro de los propósitos del festival es el encuentro con artistas iberoamericanos para generar redes de intercambio y conocer los modos de producción latinoamericanos, socializar la gestión y que circulen, así, artistas y recursos. Liliana Tasso, directora del festival, agrega: “La diversidad es otra de las características en el sentido estético y profesional. Hay gente de mucha trayectoria y coreógrafos muy jóvenes que recién comienzan y cuyos trabajos se pueden ver en las muestras de artistas emergentes”. Por otra parte, Marisa Quintela, bailarina y coreógrafa –estudió con Flora Martínez y se define como artista ecológica–, sostiene que hay que salir del individualismo que a veces se observa en la danza e intentar mirar para el costado. “Es fundamental la integración. Salir del encapsulamiento y registrar otras estéticas, estilos y líneas de trabajo, que haya un interés.” Como parte del festival, se ofrecen también jornadas para promover el intercambio entre colegas, talleres con maestros internacionales y espacios de investigación escénica y teórica. Teresa Duggan, discípula de Ana Itelman, intérprete y coreógrafa con una sólida trayectoria, cuenta: “Estoy en Cocoa desde sus inicios, hace doce años. Todos trabajamos ad honorem y creo que eso es casi una demostración de amor por lo que hacemos y por la danza como disciplina. Es esencial el tema de la diversidad porque todos somos tan diversos... hasta uno mismo tiene aspectos distintos, aquí hay lugar para todos. Hay que autogenerar cosas. Es el mismo trabajo y las propuestas de cada uno lo que abre las puertas. Cocoa representa a esa gente que trabaja de manera independiente y que se va armando su camino. El recorrido del artista es individual, pero siempre hay una guía. El momento de la creación es de uno, pero para lograr cosas hay que juntarse. Me interesa que la danza contemporánea se abra al público como alternativa para ver un hecho artístico, así como se va al cine, al museo o al teatro”.

Dejarse impactar, dejarse llevar por el movimiento y rendirse a ese un vínculo que se arma entre espectador y bailarines. Duggan, a quien le interesa meterse con la experimentación para salir de la comodidad que a veces ofrece el oficio, dice: “Cuando se arma ese vínculo, la razón queda de lado. Eso a mí me sucede como espectadora, cuando quiero entender es porque no está pasando nada a nivel emocional o sensorial. Es como el amor, no se explica. La danza no se quedó en su pequeño circuito, se cruzan todas las disciplinas y se utiliza el lenguaje de la danza como herramienta para comunicar en teatro, en clown, es como el agua que se mete por las hendijas, y cada vez hay más danza”. “Pero ésa es la desventaja de la danza –retruca Quintela–. Filtrarse y usar herramientas de muchas disciplinas hacen que sea difícil su transmisión. Es la gran maravilla de la danza, pero también su desventaja.”

¿Qué les gusta de la danza contemporánea?

Liliana Tasso: –Yo vengo del ballet, que es la antítesis de lo que estoy haciendo ahora. Fui una bailarina clásica, estuve en el Bolshoi un tiempo y en el año ‘95, cuando tenía veintipico, ya estaba cansada de las zapatillas de punta. La conocí a Ana María Stekelman, empecé a hacer sus clases y me deslumbré. Descubrí otro modo de vivenciar el cuerpo, otros movimientos. Básicamente hago esto porque aprendo sobre la vida, la danza es una excusa. Aprendo sobre la maravilla humana.

Marisa Quintela: –En mi caso, el trabajo es muy versátil. Me fascinan las puestas donde se tiene en cuenta a las artes plásticas y lo visual. Me interesa explorar el movimiento integral y el cuerpo desde su centro en un hecho de movimiento.

Teresa Duggan: –Es muy bueno llegar a los lugares deseados y poder elegir. Crear y jugar son dos verbos muy parecidos, cuando uno se puede dar ese gusto y ese placer, sin que nadie te lo exija, es como abrir el cajón de juguetes y ver qué sale. Prueba y error. Muchas veces son más interesantes los procesos creativos que la obra en sí. El camino es tan interesante y se aprende tanto que el producto es una mínima parte, como si fuera el comentario de una gran conversación.

Obras en danza

En Cocoa 2010 hay diez estrenos, ocho reposiciones, tres obras que vienen de otras regiones del país y cinco trabajos internacionales. Tiene como sedes el Centro Cultural de la Cooperación, el Teatro del Pueblo y El Portón de Sánchez, entre otros espacios de teatro y danza con espectáculos de Mariela Ruggeri, Marisa Quintela, Liliana Tasso, Gabily Anadón, Vivian Luz, Teresa Duggan, entre otros coreógrafos.

Arrastra. Un cuerpo sonoro es la obra de Liliana Tasso, quien al respecto comenta: “Es una experiencia escénica que explora el cruce entre la danza y distintas tecnologías. Se desarrolla en dos espacios simultáneos conectados por la red y por cámaras web. En cada espacio pasan cosas distintas y hay públicos distintos que se cruzan al final de la obra. Trabajé con un dispositivo sonoro que toma el sonido de la fricción del cuerpo sobre una plataforma y esos estímulos son tomados por un artista sonoro que los va transformando en música. Se produce un feedback y un diálogo con lo que sucede en la otra escena donde hay un actor que emite su voz y una crítica de arte que habla en vivo de la obra desde diferentes posiciones teóricas y dialoga con el público para generar una discusión estética filosófica”.

Sulky, según Teresa Duggan, “es un proyecto mestizo porque se juntan dos cosas que para mí están muy unidas: el espíritu de la danza Butoh y la Puna, lo andino. Uso las creencias de la Pachamama y personajes como las hechiceras y los fantasmas. La música japonesa y las coplas se encuentran en el escenario, dos tradiciones que parecen estar muy lejos, pero no lo están tanto. Mi idea fue trabajar con seres más mágicos que cotidianos, y con paisajes”.

Sole.No.ID, según Marisa Quintela, “es la primera obra de danza a nivel internacional que combina artes performáticas con 3D en vivo. Investigué los recursos energéticos y experimenté con la descomposición del color, con imágenes de video, con proyección de luz sobre objetos y con luz negra. Todos recursos que se popularizaron en los ’70 y los ’80 y que están reciclándose. Los bailarines usan distintos lenguajes de movimiento, hay teatro físico, danza teatro, danza contemporánea, hip-hop, es una mélange con una estética cartoon y un contexto ecológico en el que suceden tres historias de amor”.

Cocoa 2010 - Festival Internacional de Danza Independiente - Encuentro Iberoamericano. Hasta el 26 de septiembre. Mas información en www.cocoadatei.com.ar

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