En materia de econom铆as regionales existe un viejo debate entre especialistas sobre c贸mo deben aplicarse los recursos p煤blicos. Tanto bajo la actual administraci贸n, como en las anteriores, se distribuyen fondos nacionales a los circuitos productivos regionales. Un caso paradigm谩tico, entre otros, son los fondos que recibe el sector vitivin铆cola, que este a帽o alcanzar谩n los 230 millones de pesos, fondos que se administran a trav茅s de la Corporaci贸n Vitivin铆cola Argentina, Coviar, entidad que representa al sector privado y a los estados provinciales involucrados. Pueden citarse tambi茅n los 50 millones de pesos que este a帽o se destinar谩n a la fruticultura de pepitas.
El debate por los fondos p煤blicos no es por la transferencia o no de recursos, lo que en general est谩 fuera de discusi贸n salvo en su dimensi贸n cuantitativa, sino por la forma que asumen estas transferencias. Lo que se discute es si los recursos deben tener el car谩cter de subsidios (sin devoluci贸n) o bien, si deben conformarse fondos para financiar (con car谩cter devolutorio) objetivos espec铆ficos, como reconversi贸n productiva, modernizaci贸n o integraci贸n de los eslabones m谩s d茅biles.
A grandes rasgos, todas las econom铆as regionales de base agraria comparten, como caracter铆stica com煤n, relaciones asim茅tricas entre los productores primarios y los eslabones superiores de las cadenas productivas: las de acondicionamiento o transformaci贸n y de comercializaci贸n. La debilidad de los productores primarios se basa en que, por distintas razones en cada regi贸n, son tomadores de precios del eslab贸n superior en un contexto m谩s o menos pronunciado de oligopsonio: la falla de mercado que se produce cuando hay unos pocos compradores para una constelaci贸n de proveedores. Esta situaci贸n permite a los eslabones superiores formar precios y, lo que es peor, determinar unilateralmente las condiciones de pago de la materia prima. Com煤nmente el resultado es la apropiaci贸n diferencial de la renta sectorial.
En este marco, los subsidios estatales suelen funcionar como instrumentos de compensaci贸n o contenci贸n para evitar o retardar la salida del circuito productivo de los productores m谩s d茅biles o de los que no pueden adecuar su oferta a los nuevos est谩ndares productivos demandados por el mercado global; muchas veces debido a la citada apropiaci贸n diferencial de renta.
La naturaleza de las relaciones econ贸micas, entonces, provoca que los subsidios, cuando no responden a situaciones transitorias y tienen car谩cter 鈥渆structural鈥 por su continuidad temporal, funcionen como transferencias indirectas a las empresas que adquieren la materia prima. Esto es as铆 porque sostienen la sobrevida por fuera de las condiciones de mercado del productor m谩s d茅bil y permiten que las empresas sigan fijando precios que no garantizan la reproducci贸n simple del capital del productor primario. En otras palabras: se mantiene una sobrevida 鈥渘o sustentable鈥 del peque帽o productor, quien siempre depender谩 de la continuidad del subsidio.
Si, en cambio, los recursos que aplica el Estado conllevan una devoluci贸n, se presupone que en condiciones m谩s favorables que las del sistema financiero tradicional, se consigue un doble resultado positivo. Primero se obliga a que todas las relaciones se establezcan en condiciones de sustentabilidad econ贸mica. Segundo, se garantiza la continuidad de los aportes, pues el fondo se retroalimenta.
En t茅rminos econ贸micos, y dejando de lado el uso de subsidios bajo situaciones espec铆ficas, como desastres clim谩ticos o emergencias sanitarias, el mecanismo preferible de asignaci贸n de recursos p煤blicos resulta claro. Sin embargo, la aplicaci贸n 鈥渆structural鈥 de subsidios presenta tambi茅n un incentivo especial para los hacedores de pol铆tica: no s贸lo son una transferencia indirecta a los poderes econ贸micos locales, sino que constituyen la base de sustentaci贸n de los sistemas clientelares. Raz贸n econ贸mica y realpolitik viajan aqu铆 por carriles separados
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