Desde Locarno
Despu茅s de un par de d铆as de lluvia, que arruinaron el placer del gran cine al aire libre en la pantalla de la Piazza Grande, el sol volvi贸 a brillar sobre el Festival de Locarno, que est谩 celebrando su edici贸n del 65 aniversario. La Piazza volvi贸 a colmarse para un merecido homenaje a Harry Belafonte, que lleg贸 a Locarno para acompa帽ar la proyecci贸n de la revolucionaria Carmen Jones (1954), en el marco de la retrospectiva dedicada al cine de Otto Preminger. Y tambi茅n para recibir el Pardo d鈥橭ro a la carrera, 鈥減or su labor como actor, como cantante, como compositor, pero sobre todo como ciudadano, por su compromiso contra la discriminaci贸n racial y por los derechos civiles鈥, en palabras del director art铆stico del festival, Olivier P猫re. Mientras tanto, en las secciones paralelas a la competencia oficial, Locarno tambi茅n se vuelve pol铆tico, desde los m谩s distintos 谩ngulos.
鈥淔uori concorso鈥, otro activista estadounidense, el cineasta, educador y ex programador del Harvard Film Archive John Gianvito, present贸 en estreno mundial Far from Afghanistan. Este largometraje colectivo est谩 inspirado en el hoy legendario Loin du Vietnam (1967), 鈥渦n film que lamentablemente no ha perdido nada de su relevancia鈥, como se帽al贸 el propio Gianvito, impulsor del proyecto, en la presentaci贸n de la pel铆cula. Que no es solamente suya, por cierto. Como aquel grito de alerta que lanz贸 Chris Marker con la ayuda de Jean-Luc Godard, Alain Resnais y Agn猫s Varda, entre otros, Far from Afghanistan es una nueva invectiva contra la intervenci贸n militar estadounidense fuera de sus fronteras. Para llevarla a cabo, Gianvito cont贸 con el compromiso y la complicidad de otros colegas como 茅l, que trabajan por afuera de Hollywood y que se mueven en el campo del cine experimental y de ensayo: Jon Jost, Minda Martin, Soon-Mi Yoo y Travis Wilkerson.
El resultado no podr铆a ser m谩s contundente. A diferencia de la pel铆cula anterior de Gianvito, la m谩s reflexiva Profit Motive and the Whispering Wind (2007), Lejos de Afganist谩n nace de un sentimiento de indignaci贸n y es, a todas luces, un film de agitprop, en el m谩s cl谩sico de los sentidos. Pero tiene la virtud de moverse en distintas aguas al mismo tiempo, lo que le permite ser tanto un documental de contrainformaci贸n como un ensayo, con est茅ticas y procedimientos provenientes del cine experimental y del videoarte. No hay segmentos definidos ni identificaci贸n de la firma de sus directores y esa suerte de collage adquiere a pesar de la heterogeneidad de los materiales 鈥搊 precisamente gracias a ella鈥 una rara fuerza, no s贸lo pol铆tica, sino tambi茅n po茅tica.
Los recursos son los m谩s variados. Sobre un audio que registra una declaraci贸n de Noam Chomsky acerca de la impunidad del imperio (de la cual 鈥渟us ciudadanos son los 煤ltimos en enterarse鈥), Far from Afghanistan pone en di谩logo material rodado especialmente en Kabul y Kandahar por camar贸grafos afganos comprometidos con el proyecto. Los padecimientos de ese pueblo son infinitos e intolerables, y el film no duda en culpar no s贸lo a los bombardeos estadounidenses, sino tambi茅n a la corrupci贸n del gobierno t铆tere de Hamid Karzai, suerte de virrey local del imperio.
Uno de los tramos m谩s impactantes del film tambi茅n pone en conversaci贸n materiales en principio ajenos entre s铆, pero que van cobrando relevancia. Eso sucede con los videos tomados de los sat茅lites que hoy monitorean toda acci贸n militar (y en los que se ve la ejecuci贸n, literalmente, de supuestos enemigos, que son ametrallados y bombardeados desde un comando a distancia) mientras, en pantalla dividida, se suceden fragmentos de los discursos de Dwight Eisenhower en los que denuncia, ya en los a帽os 鈥50, el cada vez m谩s peligroso crecimiento del 鈥渃omplejo industrial-militar鈥, capaz de torcer el rumbo pol铆tico del pa铆s. Tan simple como eficaz es el hallazgo de utilizar frases de su famoso discurso de 1953 como consignas pol铆ticas que sacuden la pantalla: 鈥淓l costo de un bombardero equivale a la construcci贸n de treinta escuelas, a dos plantas el茅ctricas capaces de abastecer a sendas ciudades de 60.000 habitantes, a dos hospitales completamente equipados...鈥.
M谩s de medio siglo despu茅s, las consecuencias de haber deso铆do esas palabras est谩n a la vista. En su tramo final, titulado 鈥淏ack Home鈥, Far from Afghanistan encuentra 鈥渇ragmentos de disoluci贸n鈥 en el cuerpo social estadounidense. Y no s贸lo en los casos cada vez m谩s crecientes de suicidios entre los ex soldados (acusados, a su vez, de 鈥渃obardes鈥), sino tambi茅n en Detroit, otrora orgullosa capital de la industria automovil铆stica y hoy casi una ciudad fantasma. All铆, Gianvito y sus compa帽eros de ruta s贸lo encuentran pobreza y desamparo, expuestos un poco a la manera de La jet茅e de Chris Marker, con un montaje de fotos fijas en blanco y negro que parecen expresar un holocausto post nuclear.
En la secci贸n 鈥淎ppelations suisse鈥, a su vez, el documental Captain Thomas Sankara, de Christophe Coupelin, pone en valor la figura olvidada de ese revolucionario africano que en apenas cinco a帽os, entre 1983 y 1987, no s贸lo refund贸 su pa铆s, Burkina Faso, desde las bases mismas de su cultura, sino tambi茅n sacudi贸 las relaciones entre el continente africano y las potencias occidentales. Cr贸nica de una muerte anunciada, la de Sankara resulta particularmente tr谩gica y dolorosa, primero porque fue traicionado por su mejor amigo y lugarteniente, Blaise Compaor茅, todav铆a hoy en el poder, y luego porque todas las potencialidades de su revoluci贸n quedaron inconclusas. Marxista no ortodoxo, capaz de hacerles frente a los l铆deres de la Uni贸n Sovi茅tica y de China, Sankara empez贸 cambi谩ndole el nombre a su pa铆s, que pas贸 de llamarse Alto Volta, en la vieja denominaci贸n colonial, a ser Burkina Faso, que en la lengua local quiere decir 鈥淭ierra de la gente honesta鈥.
La lucha contra la corrupci贸n fue el primer motor de su gobierno, que llev贸 a juicio a sus gobernantes y funcionarios anteriores, enriquecidos a costa del hambre del pueblo, diezmado a su vez por las sequ铆as de una naturaleza hostil. Formado como militar pero con una fuerte conciencia humanista, Sankara lleg贸 al poder cuando ten铆a apenas 33 a帽os y esa juventud la expres贸 en el dinamismo que impuso a su visi贸n de gobierno: se propuso alfabetizar el pa铆s, evitar la desertificaci贸n plantando miles de 谩rboles, imponer una conciencia ecol贸gica, trabajar por la cultura (cre贸 el festival de cine de Ouagadougou, el m谩s importante de Africa) y luchar por los derechos de la mujeres, a las que asign贸 por lo menos tres ministerios. Guitarrista 茅l mismo, se preocup贸 por devolverle la alegr铆a a su pueblo, con bailes populares y orquestas callejeras.
El documental de Coupelin saca excelente provecho de esta figura fascinante, carism谩tica, porque no apela a los recursos del reportaje meramente televisivo, sino que hace 鈥渉ablar鈥 a los archivos: entreteje im谩genes y audios de distinta procedencia, los solidariza incluso cuando la calidad exige una intervenci贸n del material, que va del agitprop al pop art, como si 茅sa fuera la mejor manera de dar cuenta de la audacia del proyecto de Sankara, a煤n hoy m谩s revolucionario que nunca.
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