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Sábado, 15 de octubre de 2011
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Una notable fuente de alimentacion

El sabor de los insectos

Por Ra煤l A. Alzogaray
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DE POSTRE, UN SABROSO CHUPETIN DE GRILLO CON GUSTO A UVA.

UN NUTRITIVO PLATO DE ARA脩AS FRITAS A LA CAMBOYANA PARA EL ALMUERZO.

Un cap铆tulo de la serie documental China Salvaje muestra a dos hombres en medio de la selva. Uno de ellos sostiene en alto una rama con un saltamontes ensartado en la punta. De pronto, un avisp贸n se posa sobre el saltamontes y se pone a mordisquearlo. Entonces el hombre baja lentamente la rama hasta apoyarla en el suelo.

El segundo hombre tiene en la mano un hilo con un plum贸n blanco en un extremo y un lazo con un nudo corredizo en el otro. Con mucho cuidado, pasa el lazo alrededor de la cintura del avisp贸n y ajusta el nudo corredizo.

Al rato, el avisp贸n levanta vuelo y se aleja entre las copas de los 谩rboles. Los hombres lo siguen, abri茅ndose paso entre la vegetaci贸n. Apenas distinguen al insecto, pero ven con claridad el plum贸n blanco que cuelga de su cintura. De esta manera, el avisp贸n conduce a sus perseguidores hasta el avispero que cuelga de la rama de un 谩rbol.

Cuando llegan al lugar, uno de los hombres enciende una antorcha y la acerca al avispero. Alterados por el humo, los avispones se alejan. Antes de que vuelvan, el hombre agarra el avispero y lo rompe, dejando al descubierto un mont贸n de larvas blancas y regordetas. Sentados en el suelo, entre risas, los dos hombres comen las larvas con evidente placer. La voz en off del relator dice que los habitantes de esa regi贸n de China 鈥渃onsideran un manjar estas larvas engordadas鈥.

Uno de los primeros registros hist贸ricos del consumo de insectos es un bajorrelieve asirio de hace 2700 a帽os, que muestra a unos sirvientes transportando langostas ensartadas en broquetas durante una fiesta. Los antiguos griegos cocinaban pasteles de saltamontes, y en su libro Historia de los animales, Arist贸teles se帽al贸 que las cigarras m谩s sabrosas son las de mayor tama帽o y las hembras embarazadas (que llevan deliciosos huevos dentro del abdomen). Entre los antiguos romanos, las orugas de cossus, un insecto que no se ha podido identificar, eran un manjar que disfrutaban despu茅s de alimentarlas con harina.

A lo largo de la historia, los miembros de la realeza tambi茅n disfrutaron el sabor de los insectos. Al emperador Moctezuma le gustaba desayunar los huevos frescos de cierta chinche acu谩tica. Este insecto viv铆a en un lago ubicado a varios kil贸metros de la capital azteca, as铆 que cada ma帽ana, un sirviente corr铆a esa distancia para que los huevos estuvieran a tiempo en la mesa de su amo. El plato preferido del emperador Hirohito era arroz mezclado con unas avispas tostadas que todav铆a se consiguen en los supermercados japoneses.

Hasta las religiones se ocuparon del tema: el libro Lev铆tico del Antiguo Testamento y las reglas de alimentaci贸n de los musulmanes autorizan el consumo de langostas.

SI TE COMES MIS CULTIVOS, TE COMO

Seg煤n pasaron los a帽os, el gusto de los occidentales por los insectos se convirti贸 en un fuerte rechazo de origen incierto. Pero comer insectos sigue siendo cosa de todos los d铆as en los pa铆ses tropicales y subtropicales. Se han identificado m谩s de 1600 especies de insectos comestibles, usados como alimento por 3000 grupos 茅tnicos en 113 pa铆ses. El mayor consumo se registra en Am茅rica (679 especies en 23 pa铆ses) y Africa (524 especies en 36 pa铆ses). Los europeos son los m谩s reacios a llevar insectos a la mesa (41 especies en 11 pa铆ses).

Los insectos m谩s consumidos son los escarabajos y el grupo de las hormigas, abejas y avispas. El tercer lugar lo ocupa el grupo de los saltamontes, langostas, cucarachas y grillos, seguido de cerca por las mariposas y polillas. Con menor frecuencia, tambi茅n van a parar a la olla distintas especies de termitas, chinches, moscas y lib茅lulas.

Desde la antig眉edad, las nubes de langostas han sido una plaga muy temida. Formadas por millones de insectos, cada uno capaz de comer diariamente unos dos gramos de materia vegetal, pueden arrasar los cultivos en un 谩rea de miles de kil贸metros cuadrados. Los habitantes de algunas regiones de Africa y Medio Oriente se adaptaron al problema: si las langostas se comen los cultivos, la gente se come a las langostas. Cuando el gobierno aplica insecticidas, los granjeros se quejan porque los insectos intoxicados no son comestibles. En Corea, M茅xico, Tailandia y Filipinas, hay agricultores que en vez de aplicar insecticidas, prefieren recolectar la plaga y com茅rsela.

Las langostas y termitas, fritas, hervidas o tostadas, son muy populares en muchos pa铆ses africanos. La Rep煤blica de Zaire produce 280 toneladas anuales de orugas secas para consumo humano. Unas orugas que los lugare帽os llaman mumpa, constituyen la principal fuente de prote铆nas en algunas regiones de Zambia. Estas orugas abundan en los bosques y la gente viaja cientos de kil贸metros para capturarlas. Despu茅s las venden en sus ciudades de origen. Los funcionarios forestales est谩n preocupados por el da帽o que los cazadores de insectos le producen a la vegetaci贸n.

Para los habitantes del sudeste asi谩tico, los insectos son un componente importante de la dieta cotidiana. Los vendedores callejeros de Tailandia ofrecen grandes bandejas repletas de chinches de agua, generalmente fritas, que la gente compra y come con total naturalidad. Las langostas que los granjeros recolectan en sus campos generan un mercado de seis millones de d贸lares anuales. Los tailandeses llegan a comer entre 20 y 60 gramos de insectos por d铆a.

En el noreste de la India, 40.000 familias viven del cultivo de ricino y la cr铆a de polillas. De las semillas del ricino extraen un aceite que tiene aplicaciones medicinales e industriales. Con las hojas de las plantas alimentan a las larvas de las polillas. Cuando las polillas crecen, se rodean de un capullo de seda y se preparan para transformarse en polillas adultas. Los criadores desarman el capullo para extraer la seda. Tambi茅n venden las larvas, que los habitantes de la regi贸n consideran un bocado delicioso.

HAY UN GRILLO EN MI CHUPETIN

En Estados Unidos, una empresa californiana fabrica chupetines que contienen grillos enteros. Las golosinas son trasl煤cidas, de modo que se puede distinguir claramente las siluetas de los insectos. Vienen con gusto a naranja, uva, fresa o ar谩ndano, y se pueden comprar en forma individual o en cajas de 36 unidades. La misma empresa produce obleas de chocolate decoradas con hormigas. Estos art铆culos est谩n aprobados por la Administraci贸n de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA), agencia que regula los productos destinados a la salud y la alimentaci贸n humanas.

La posibilidad de que alguien se comiera un insecto lleg贸 a generar las cr铆ticas de una sociedad protectora de animales. En septiembre de 2006, la cadena estadounidense de parques de diversiones Seis Banderas anunci贸 que premiar铆a con entradas gratis para todas sus atracciones a las personas que se comieran una cucaracha de Madagascar viva (insecto que mide hasta ocho cent铆metros de largo). La empresa ofreci贸 un premio especial para quien rompiera el record de Ken Edwards, un ingl茅s que en marzo de 2001 se comi贸 treinta y seis cucarachas de Madagascar en un minuto.

La iniciativa provoc贸 reacciones encontradas. La empresa recibi贸 quejas del p煤blico, porque la promoci贸n no se realizaba en todos los parques de la cadena. Tambi茅n surgieron defensores de las cucarachas. La organizaci贸n Personas por la Etica en el Trato de los Animales (PETA) transmiti贸 las protestas de ni帽os, adultos e incluso empleados de Seis Banderas, que llamaban para oponerse al concurso. 鈥淟os insectos no merecen que se los coman vivos, y mucho menos como parte de un truco publicitario鈥, declar贸 una portavoz de la PETA.

Mucha gente siente repulsi贸n ante la sola idea de llevarse un bicho a la boca, pero la verdad es que todo el mundo come insectos (aunque la gran mayor铆a ni se lo imagina). Hasta la FDA reconoce que aun con las m谩s modernas tecnolog铆as, es imposible elaborar alimentos totalmente libres de fragmentos de insectos, pelos de roedores y excreciones de animales. La 煤nica manera de evitarlos por completo ser铆a dejar de comer.

Pero como todo tiene un l铆mite, la FDA declar贸 aceptable que haya hasta 59 fragmentos de insectos cada 100 gramos de chocolate; hasta nueve huevos de moscas cada 500 gramos de tomates en lata; una larva de mariposa cada 454 gramos de ma铆z dulce enlatado o hasta 59 谩caros cada 100 gramos de br贸coli congelado (se supone que en ning煤n producto elaborado con buenas pr谩cticas de manufactura se deber铆an alcanzar estos valores).

Las razones que llevaron a la imposici贸n de estos l铆mites no son sanitarias, porque los fragmentos de insectos en los alimentos no representan un problema para la salud (excepto para las personas al茅rgicas). Se trata, en cambio, de una cuesti贸n est茅tica. La FDA cree que abrir un paquete de medio kilo de harina de trigo y encontrar m谩s de 740 fragmentos de insectos es una ofensa para los sentidos de los consumidores. Incluso en Laos, donde el noventa por ciento de la poblaci贸n come insectos, la gente reconoce que no le gusta encontrar fragmentos de estas criaturas en los productos alimenticios convencionales.

SOPA DE SALTAMONTES Y GUISO DE TERMITAS

Para crecer y mantenerse saludable, el cuerpo humano necesita un aporte constante de prote铆nas, 谩cidos grasos, vitaminas y minerales. Todas estas sustancias est谩n presentes en los insectos. Si al cuerpo de un insecto se le extrae completamente el agua, m谩s de la mitad de lo que queda son prote铆nas y una buena parte del resto son 谩cidos grasos. La mayor铆a de los insectos comestibles tiene importantes cantidades de sodio, calcio, hierro y magnesio. Las abejas j贸venes son ricas en vitaminas A y D, y hay larvas de mariposas con altos contenidos de vitaminas B1, B2 y B6. El estudio de 94 especies de insectos mexicanos comestibles revel贸 que la mitad tiene m谩s calor铆as que los porotos de soja; el 63 por ciento es m谩s cal贸rico que la carne de vaca, y el 70 por ciento supera las calor铆as de las lentejas y el pescado.

Para los interesados en experimentos culinarios, varios libros de cocina ofrecen recetas con insectos. Uno de ellos, titulado C贸mase un bicho, presenta 鈥33 maneras de cocinar saltamontes, hormigas, chinches acu谩ticas, ara帽as, ciempi茅s y sus parientes鈥. Escrito por David Gordon y publicado en California en 1998, este libro da instrucciones para preparar sopa crema de saltamontes, guiso de termita al curry, orugas con tomates verdes fritos y gusano de seda agridulce, entre otros platos. Tambi茅n incluye una lista de proveedores de insectos comestibles (todos en Estados Unidos). No existe traducci贸n al espa帽ol, pero se puede comprar por Internet.

Los expertos que estudian el tema opinan que los insectos podr铆an ser en el futuro una importante fuente de prote铆nas para los seres humanos (en algunas partes del mundo ya lo son). Tambi茅n se contempla la posibilidad de usarlos como alimento para gallinas y peces.

La cr铆a masiva de insectos tiene varias ventajas sobre la ganader铆a y la agricultura. Requiere menos espacio y no necesita fertilizantes ni plaguicidas, cuyo mal uso est谩 causando tantos problemas en el mundo. Adem谩s, hay insectos que transforman su alimento en prote铆nas con m谩s eficiencia que una vaca o un cerdo.

Las costumbres bien establecidas no cambian de un d铆a para otro. Quiz谩s los insectos nunca formen parte de la canasta familiar en los pa铆ses occidentales. Pero qui茅n sabe. Tiempo atr谩s hubo en Argentina una campa帽a publicitaria cuyo eslogan era 鈥渃oma manzana鈥. 驴Llegar谩 el d铆a en que se recomiende comer escarabajos y hormigas?

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