Siempre busqué Zara
En Alemania và el valor que se le da a las personas... seas turco, seas armenio, no hay diferencias. Aquà puedo decir "soy armenio" sin humillarme.
¿Cuánto más viviré? no lo sé Yo he vivido gracias a la gente buena, leal y amigable de Zara. Ahora escribo sobre ellos.
Mi padre era un hombre optimista. Le habÃan ocurrido muchas cosas en la vida. "Qué nos puede pasar, todavÃa estamos vivos" decÃa. A veces nos contaba historias. Mi padre nunca tuvo rencor, amaba a toda la gente.
Y mi madre cantaba las canciones del destierro, del exilio:
"El destierro resultó difÃcil los desterrados formaron fila, los ojos castaños se cansaron, se durmieron".
Con esas palabras cantaba y lloraba. O sea, lloraba de una manera que a nosotros nos parecÃa de pena.
Sin embargo no fueron las penas las que la mataron. Vivió 98 años. Por este motivo, repetÃa todo el tiempo: "Si alguien debe morir de pena, yo debo morir. ¿Qué será de ustedes? PodrÃan sobrevivir catástrofes sobre sus cabezas. Todos pueden morir. El último volverá a quedar de pie. No hay razón para confundirse. No pierdan su esencia".
Mi madre no sabÃa leer ni escribir. Sin embargo era una persona tan sólida, tan llena de esperanza, tan optimista. Mi padre y mi madre nos criaron con amor, con anhelo, con optimismo. Yo tampoco les he inyectado rencor a mis hijos. Los crié y los alimenté con amor.
No hay rencor en mi interior hacia los turcos o los kurdos. La historia no puede retroceder. Las aguas sólo corren una vez. Hoy mismo pueden ocurrir cosas malas. Los pueblos son juzgados por eventos que han tenido lugar en su interior. Pelean. Se matan unos a otros, luego se aman.
¿Qué le hace hoy un turco a su hermano, que no me haga a mÃ? El que me asesina a mÃ. ¿Crees que no serÃa capaz de asesinar a su sobrino? En la vida, quien no se ama a sà mismo, no puede amar a los demás.
Yo reconozco a quienes incitan el desastre en nuestras cabezas. Lo veo. Porque hay quien ensucia las aguas de TurquÃa, ahora puedo entenderlo.
Una gota de agua no es el mar, pero lleva en su interior todas las propiedades del mar. Un turco no quiere decir toda TurquÃa. Pero lleva en sà todas las caracterÃsticas de TurquÃa, del pueblo turco. De igual manera, un armenio lleva en sà las caracterÃsticas del pueblo armenio. Cada armenio es la continuación de alguno que se salvó de la muerte. Es la forma en que se materializan los dolores del pasado. A pesar de ello, no soy racista. Crié a mis hijos como armenios, no para ser racistas.
Si logramos llegar hasta estos dÃas...
Si pude, si hemos podido llegar hasta estos dÃas, fue porque mi vecino, mi coprovinciano, se convirtió en mi sostén. Si no hubiera sido asÃ, no hubiéramos podido vivir. En otras palabras, pudimos llegar hasta estos dÃas gracias a una amistad de siglos, a una lealtad que resistió entre tanto dolor.
A nosotros no pudieron defendernos ni las leyes de la época otomana ni las de la época republicana. Nos aplastaban de inmediato, sin embargo, en Zara habÃa buenos turcos.
Cuando me querÃan pegar en las calles de Zara, en la escuela, buenos turcos salÃan a pararse frente a mis agresores. Nos defendÃan arrancándonos de las manos de esa gente. En Zara habÃa esta clase de gente, audaz. Es por ello que no puedo apartar a Zara de mi mente.
*Fragmento de Regocijas mi corazón, Viaje entre los armenios escondidos en TurquÃa (Buenos Aires, 2007)
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