Las estad铆sticas y n煤meros esconden historias de seres humanos con proyectos, ilusiones, dudas y miedos. De los datos macro deben nutrirse las pol铆ticas p煤blicas, pero cada vida que se pierde -y pudo conservarse tiene su propio espesor. De lo general, a lo particular. El viernes 20 y el s谩bado 21 de febrero murieron dos mujeres en el hospital provincial de Rosario, como consecuencia de abortos realizados de manera insegura. Una causa absolutamente evitable a trav茅s de pol铆ticas p煤blicas. Las -por lo menos 100 mujeres que mueren cada a帽o en la Argentina no tienen la posibilidad de acceder a una pr谩ctica segura, con profesionales id贸neos, porque el aborto clandestino en esas condiciones es caro. La ilegalidad se paga, y quien no puede hacerlo queda expuesta a la muerte. Lo particular son las historias de vida de cada una de esas mujeres que sinti贸 imposible seguir con el embarazo, y decidi贸 interrumpirlo, a riesgo propio. De la chica de 24 a帽os que falleci贸 el s谩bado no se sabe nada, por expreso pedido de su familia. En cambio, tras la muerte de Carina, de 30 a帽os, amigos y familiares hicieron p煤blica su desaz贸n y su bronca. Antes de llegar en estado desesperante, el jueves 19, al Provincial, Carina hab铆a recurrido el d铆a anterior al hospital Centenario para pedir ayuda, a instancias de su empleadora, Liliana, que la acompa帽贸 y se qued贸 con ella. La joven entr贸 sola a la consulta, y sali贸 preocupada. Las tres m茅dicas (dos medicatas y una ginec贸loga) que la revisaron le dijeron que ten铆a una gran inflamaci贸n de cuello de 煤tero, y deb铆a prevenir el c谩ncer. Le prescribieron Ibuprofeno. Muy triste por la p茅rdida de una persona que consider贸 "excepcional", Liliana afirm贸: "No entiendo qu茅 puede haber pasado ah铆 adentro".
Liliana no s贸lo era la empleadora de Carina. Ten铆a una excelente relaci贸n con ella. Al punto que tras la enorme hemorragia con fuertes dolores que la chica hab铆a tenido el martes, uno de los hermanos de Carina fue a pedirle que la convenciera de ir al hospital. "Yo fui a buscarla. Ella me dijo que estaba mal an铆micamente, le contest茅 que fu茅ramos al hospital para descartar todo lo f铆sico, y despu茅s ve铆amos el tema an铆mico". All铆 fueron, el mi茅rcoles 18. Estuvieron en el Centenario hasta despu茅s de las 23. Cuando sali贸, Carina le cont贸 su preocupaci贸n porque las m茅dicas hab铆an insistido en la prevenci贸n del c谩ncer de cuello de 煤tero. "Las tres que la revisaron coincidieron en el diagn贸stico", relata ahora. Carina ten铆a cuatro meses de embarazo, y le hab铆an practicado -seg煤n deducen sus hermanas por los mensajes de texto que intercambi贸 con la comadrona maniobras abortivas el lunes anterior. Pero no le hab铆a dicho a nadie. "No s茅 por qu茅 motivo no se lo pudo decir a nadie, quiz谩s la situaci贸n de ilegalidad que conlleva el aborto la haya inhibido de poder expresarlo, pero es una especulaci贸n. No tengo idea del motivo por el cual no lo pudo hablar", indic贸 Liliana. "Si yo hubiera sabido que estaba embarazada, la hubiera apoyado cualquiera fuera su decisi贸n. Pero me parece muy importante destacar que Carina estaba viviendo una situaci贸n de violencia, recurri贸 a la Justicia en distintas oportunidades, y no tuvo respuesta adecuada".
Lo mismo relataron Ver贸nica y Marta, dos de las hermanas de Carina, a mitad de semana. Ella viv铆a muy cerca de su madre, en el asentamiento irregular de French y Formosa, enfrente de la villa conocida como "de los tobas". No quisieron recibir all铆 -donde vive Marta a esta cronista. Prefirieron hacerlo en la casa de Ver贸nica, en Urquiza y Wilde, una zona menos humilde. Orgullosas, contaron los esfuerzos de algunos miembros de su familia para salir de la situaci贸n de pobreza. Ellas estudian en un EEMPA para terminar el secundario. De las otras dos hermanas, Patricia es polic铆a y Paola estudia Arquitectura. Su madre, Sara, lleg贸 desde Calchaqu铆 hace 30 a帽os. Esta mujer de 57 a帽os es quien se har谩 cargo de los tres hijos de Carina: Mat铆as, de 16; Flavio de 11 y Emilse, de 7. Mat铆as es discapacitado, pero su mam谩 se ocupaba de llevarlo a jardiner铆a, para asegurarle un futuro. Los otros dos iban a la escuela del barrio. Las hermanas culpan al marido de Carina por lo ocurrido, por la violencia. "Estaba sola para todo", refieren.
La empleadora, Liliana, tambi茅n conoce la violencia que sufr铆a la joven. Y se indign贸 porque en alg煤n lugar se habl贸 de "desidia" para describir la situaci贸n de la joven antes de llegar al hospital. "Carina era un ser excepcional, siempre preocupada por la educaci贸n de sus tres hijos, para que superen su situaci贸n. Es un ser excepcional en cuanto a la calidez, la responsabilidad, yo sent铆a que era alguien que cuidaba a mis hijas, y lo que te puedo decir es la preocupaci贸n constante que ten铆a por el bienestar de sus hijos. Un esp铆ritu superador en el bienestar, la contenci贸n, y la superaci贸n", describi贸. Y cont贸 que no s贸lo se preocupaba por los avances que hac铆an sus ni帽os en la escuela, sino tambi茅n en c贸mo se iban formando, qu茅 actividades extracurriculares pod铆an realizar. "El nene de 11 a帽os hab铆a empezado computaci贸n. Por ah铆 en los medios he le铆do la palabra desidia. A m铆 me parece que hay que dejar claro que si bien es cierto que Carina y su familia viv铆an en una situaci贸n de pobreza y muy pocos recursos, a pesar de ello, ella era un respaldo en su familia y una contenci贸n que permit铆a a esos tres chicos acceder y tener posibilidades para superar la situaci贸n que estaban viviendo", puntualiz贸 Liliana, que conoc铆a muy bien a Carina desde el momento que le confiaba desde mayo de 2008 el cuidado de sus hijas peque帽as. Para ella, es muy importante decir p煤blicamente: "Quienes tuvimos el privilegio de conocer a Carina lo sentimos enormemente, no s贸lo la p茅rdida de una vida, sino el proyecto de vida maravillosa que hubieran tenido esos tres hijos".
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