Omitir para ir al contenido principal

Noemí Ciollaro

Caza mayor

La brutal represión policial contra manifestantes y trabajadorxs de prensa durante la marcha multitudinaria por la aparición con vida de Santiago Maldonado, que culminó con treinta personas detenidas y sometidas a vejámenes y hostigamientos durante más de 48 horas, marca el recrudecimiento de todas las formas de la represión estatal. La intervención de familiares, organizaciones y de la abogada María del Carmen Verdú, referente de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), resultaron fundamentales para tramitar las libertades y desarmar la criminalización que había comenzado a armarse desde el aparato judicial.

Por Noemí Ciollaro

Remando

El hambre se hace sentir, las violencias son cotidianas; la estigmatización castiga históricamente a lxs habitantes de la isla Maciel y también la represión castiga como lo hizo el pasado martes cuando una niña estuvo esposada durante horas. Alrededor de 1500 familias luchan por condiciones de vida dignas y las mujeres son quienes están a la cabeza de la defensa de lxs más vulnerables.

Por Noemí Ciollaro
AIDA SARTI Y CARMEN LAPACO SON ALGUNAS DE LAS MADRES QUE SE REUNEN A TRAVES DE LA RED PARA SEGUIR TEJIENDO UNA TRAMA AMOROSA QUE YA CUMPLIO CUARENTA AÑOS DE LUCHA. 

Ellas no bailan solas

Las Madres de Plaza de Mayo siguen siendo la cabeza de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia, y continúan al frente ante los embates del gobierno macrista: inmediatamente repudiaron el decretazo del 24 de marzo y tres días después respondieron en el acto al carapintada Gómez Centurión. Pero también transcurre una realidad paralela: ya han fallecido muchas de ellas, otras han quedado solas y necesitan ayuda a pesar de concurrir a los actos y continuar batallando. Con el objetivo de contenerlas y facilitar sus actividades, el CELS creó hace un año una Red de Acompañamiento a través de la cual realizan diversas actividades.

Por Noemí Ciollaro
Marianella Triunfetti

El golpe más doloroso

“Insoportablemente soñé con un exiguo y nítido laberinto: en el centro había un cántaro; mis manos casi lo tocaban, mis ojos lo veían, pero tan intri

Por Noemí Ciollaro