Dom 01.09.2002

DEPORTES

Argentina tiene un Dream Team

Volvió a hacer más de 100 puntos para derrotar 112-85 a Nueva Zelanda y ganar el Grupo D del Mundial. La rompió Emanuel Ginóbili.

Con una actuación memorable de Emanuel Ginóbili, Argentina demolió a Nueva Zelanda 112-85 y ganó, invicta, su grupo clasificatorio. De esta manera, el conjunto de Rubén Magnano arrastrará a la segunda fase dos victorias al igual que Estados Unidos, mientras que Alemania y Nueva Zelanda pasaron con una, y China y Rusia lo hicieron sin triunfos. El próximo partido de Argentina será mañana ante los chinos.
A pesar de lo que indican los 27 puntos finales de ventaja, el encuentro no fue nada sencillo para Argentina. El último cuarto comenzó con apenas dos puntos de diferencia y con varias de las principales figuras cargadas de faltas –Ginóbili, Oberto y Nocioni–. Pero en ese momento surgió toda la clase de Manu para anotar nueve puntos consecutivos y darle dos asistencias a Nocioni que liquidaron el partido. A partir de ello volvió a aparecer el juego colectivo de Argentina, que volvió a superar la barrera de los 100 unidades y tuvo a siete jugadores con más de 10 puntos.
Argentina arrancó con una excesiva dependencia de Ginóbili, pero como el escolta estaba imparable en esos primeros minutos –anotó nueve de los once primeros puntos argentinos–, el equipo disimuló esa falencia sin inconvenientes. Claro que cuando el bahiense debió dejar la cancha por acumulación de faltas, el esquema no tuvo tanta eficacia. Pero a esa altura lo más preocupante eran las desatenciones defensivas, que permitían a los noecelandeses anotar tiros sencillos, tomar rebotes ofensivos y cargar de faltas a los internos argentinos. Por eso, no sorprendió que se fueran al descanso con cinco puntos de ventaja.
El segundo cuarto ya fue otra historia. Si bien Argentina había tenido una aceptable tarea en ataque, en ese pasaje el trabajo ofensivo se solidificó. Montecchia le dio más lucidez que Sánchez en la conducción y encontró con mucha asiduidad a Oberto bajo los cestos. De esa manera el pivot argentino convirtió diez puntos en ese tramo del juego y se convirtió en la principal vía de gol. Pero la principal razón del cambio fue la defensa del conjunto de Magnano. Con presión sobre el perímetro provocó pérdidas, ajustó la recuperación de rebotes en su propio tablero y logró sacar algunos contragolpes. Además, los neocelandeses bajaron sus porcentajes de efectividad a números más lógicos.
Todo parecía bajo control, pero volvieron a aparecer las lagunas defensivas y Nueva Zelanda no las desaprovechó. Con la potencia de Marks, las mañas de Cameron y los tiros de Dickel llegó a una definición impensada para el último cuarto. Pero allí surgió Ginóbili, se cargó con toda la responsabilidad y demostró toda su pasta de crack. Para que Argentina siga soñando con un podio histórico.

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