Mar 26.07.2011

ECONOMíA  › MOODY’S REBAJó LA CALIFICACIóN DE SUS BONOS Y LA DEJó AL BORDE DEL DEFAULT

Otra mala nota para la deuda griega

La calificadora informó que el programa de apoyo de la Unión Europea y la propuesta de canje de deuda implica que los acreedores privados tendrán “sustanciales pérdidas económicas”. Las autoridades europeas dicen estar preparadas para el default griego.

La agencia de riesgo Moody’s rebajó ayer la calificación de los bonos griegos a la categoría “basura”, dejándolos apenas un escalón por encima del “default”. “La combinación del anunciado programa de apoyo de la Unión Europea y las propuestas de intercambio de deuda hechas por las mayores instituciones financieras implica que los acreedores privados tendrán sustanciales pérdidas económicas en sus participaciones de la deuda del gobierno”, destacó la agencia a través de un comunicado. El viernes, Fitch había procedido de un modo similar al adelantar que también rebajará la nota griega. Esta postura contradice los discursos de los principales referentes de la UE, quienes la semana pasada afirmaron que el paquete de rescate no supone un default de la deuda griega porque la reestructuración será voluntaria. Los países europeos, quienes demoraron en el G20 una reforma del sistema financiero internacional para limitar el poder de las calificadoras como pedía Argentina, ahora lo sufren.

“Estimamos que Grecia está en default virtual”, subrayó un portavoz de la calificadora a la agencia de noticias AFP. “Pero hasta que no podamos estimar el monto de las pérdidas de los acreedores privados, no podemos oficialmente declarar al país como insolvente”, agregó. Moody’s indica que los bonos recién recibirán la categoría de “default” una vez realizado el intercambio entre los antiguos bonos griegos y los nuevos.

La agencia explicó que “la magnitud de las pérdidas estará determinada por la diferencia entre el valor de la deuda intercambiada y el valor de la deuda recibida en el mercado”. En este contexto, recordó que el Instituto Internacional de Finanzas (IIF, que aglutina a los principales institutos financieros que participan en el paquete de rescate a Grecia) ha considerado probable que dichas pérdidas de los inversores superen el 20 por ciento. Para Moody’s, la probabilidad de un intercambio de bonos griegos muy negativo, hasta el punto de que se llegue a la suspensión de pagos, es “virtualmente del ciento por ciento”.

Para esta agencia, el nuevo plan de rescate tiene indudablemente ventajas para el país –baja de los costos vinculados con su deuda y menor dependencia de los mercados financieros–, “pero el impacto sobre la reducción de su deuda es limitado”, alega. A más largo plazo, Moody’s espera que Grecia, con su política de austeridad y el rescate externo, sea capaz de estabilizar y reducir su deuda. También reconoce que las medidas anunciadas consiguen contener el riesgo de contagio de insolvencia a otros países de la zona euro. Pero a mediano plazo, Grecia afronta aún serios desafíos de solvencia porque su deuda “superará el 100 por ciento del Producto Interior Bruto durante varios años”, advirtió la agencia.

El ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, se reunió ayer en Washington con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, y con el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, debatiendo sobre los esfuerzos de su país para reactivar la economía. El Tesoro indicó en un comunicado que Geithner se había “congratulado por los avances realizados por Grecia para fortalecer sus finanzas públicas y subrayó que es necesario que ese programa sea continuado y puesto en práctica en su totalidad”.

Para tranquilizar, y pese a haberse opuesto a la cesación de pagos de Grecia, el presidente del Banco Central Europeo, JeanClaude Trichet, aseguró la semana pasada que “se hizo todo para hacer frente a cualquier eventualidad”. Una manera de decir que el default griego está bajo control.

El nuevo plan de ayuda a Grecia, decidido el pasado jueves en una cumbre de la Eurozona y de un monto total cercano a 160.000 millones de euros, prevé una participación del sector privado, principalmente los bancos. Estas entidades aceptaron no cobrar la totalidad de los préstamos acordados a Grecia y contribuirán con casi 50.000 millones de euros en el rescate al país. Esta participación se hará mediante un intercambio de obligaciones con vencimiento hasta 2020 por otras a treinta años.

El acuerdo permitirá a Grecia ser menos dependiente del mercado financiero y limitar los costos relacionados con su deuda, estimada en un total de más de 350.000 millones de euros.

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