Lun 29.03.2010

EL MUNDO  › VIAJó A AFGANISTáN PARA RETAR A KARZAI POR LA CORRUPCIóN Y EL CLIENTELISMO

Visita sorpresiva de Obama a Kabul

El presidente de Estados Unidos retomó su agenda internacional tras el pasaje de la reforma de salud. Visitó a la tropa y llegó al palacio presidencial con sólo una hora de preaviso para reunirse con el gabinete de Karzai.

› Por Stephen Foley *

Desde Nueva York

El presidente norteamericano Barack Obama arribó en la noche de ayer a Kabul con un objetivo claro: informar al gabinete de gobierno de Afganistán que tienen que hacer más para erradicar el clientelismo y la corrupción en su gestión gubernamental. La visita del mandatario a la zona de guerra fue la primera en condición de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y también la primera desde que el mandatario ordenó el despliegue de 30 mil soldados adicionales en la República Islámica.

Un revitalizado Obama –con su atención puesta decisivamente hacia su política exterior desde que logró el pasaje de la reforma de salud en su país, la semana pasada– dio al líder afgano Hamid Karzai sólo una hora de aviso ayer para informar su llegada al palacio presidencial.

Por razones de seguridad, la visita se mantuvo en el más estricto de los secretos y se realizó por tan sólo un par de horas. La decisión suena lógica, teniendo en cuenta que la proporción de fatalidades correspondientes a soldados norteamericanos ya llega a casi el doble de muertes que el año pasado.

Por lo menos 77 soldados de los Estados Unidos han muerto desde comienzos de este año, mientras que el Pentágono ha advertido en días pasados que el número de víctimas de la guerra tenderá a mantenerse en esta proporción. El incremento en el número de efectivos enviados a Afganistán a 300 mil representó un nuevo intento de la dirigencia Obama de buscar revertir las pérdidas frente a la insurgencia talibán.

“Estoy animado por los progresos que hemos hecho”, afirmó Obama luego de la escueta reunión que mantuvo con Karzai y los miembros de su gabinete, para posteriormente dirigirse a visitar varias filas norteamericanas en el frente de guerra. “Uno de los principales motivos por los cuales estoy acá es para decir gracias por los extraordinarios esfuerzos de nuestra tropa. Nosotros aún ansiamos por ver el día en que Afganistán pueda proveerse a sí mismo de seguridad”, agregó.

Obama subrayó que las mejoras necesarias llegarán de la mano de su par Karzai en tanto el mandatario cumpla con sus promesas hechas luego de su re-reelección el año pasado, esto es, lograr que los nombramientos para ocupar puestos de gobierno sean realizadas a través del mérito, inculcar progresivamente el respeto a la ley en la comunidad y el objetivo más difícil: disminuir los índices de corrupción.

“Los progresos para este país se seguirán efectuando. Pero es necesario entender que para que esto continúe necesitamos también del acompañamiento de la sociedad civil. Si estas cosas se logran, Afganistán resultará siendo una nación más próspera y más segura”, indicó el presidente.

Por su parte, Karzai agradeció al gobierno de los Estados Unidos por sus esfuerzos en mejorar la infraestructura en el país, al tiempo que aceptó la invitación de Obama de visitar la Casa Blanca en mayo próximo para continuar con la charla. Esta se efectuará luego de una loya jirga, o consejo tribal en Afganistán, prevista para discutir la reintegración en los gobiernos regionales de algunos miembros talibán moderados.

Horas antes de la llegada de Obama a la República Islámica, el vocero de Seguridad Nacional norteamericano, James Jones, dijo a los periodistas a bordo del avión presidencial Air Force One que la visita a Kabul fue programada para incrementar la presión sobre el presidente afgano.

“Estamos acá para hacerle entender a Karzai que en este segundo período hay ciertas cosas que tiene que hacer como presidente, las cuales hasta ahora no les ha prestado atención”, afirmó el funcionario de la Casa Blanca. El Air Force One aterrizó en la base militar de Bagram anoche, y Obama posteriormente viajó a Kabul en helicóptero.

La última visita de Obama a Afganistán había sido en 2008, cuando visitó el país como miembro de una delegación especial del Congreso de los Estados Unidos y como candidato presidencial del Partido Demócrata. Por ese entonces, un ignoto Obama prometía enviar recursos de la guerra en Irak –a la cual se oponía– para utilizarlas en el conflicto contra la insurgencia talibán, exacerbada luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Como presidente en cambio, Obama quedó en la disyuntiva de responder a los pedidos de los militares por un aumento en el número de soldados en Afganistán o, en su defecto, ordenar una revisión total de la estrategia contra la insurgencia en el país. El mandatario terminaría eligiendo la primera opción, incrementando el número de la tropa a más de la mitad. Sin embargo, lo hizo insistiendo con que el retiro de los soldados empezaría a partir de mediados del año próximo.

El renovado viento de cambio logrado tras la aprobación de la reforma de salud parece haberle dado a Obama una nueva fuerza para insistir en su agenda exterior. La semana pasada, el mandatario firmó un acuerdo de reducción nuclear con Rusia, mientras que con Israel intentó imponer la presión necesaria como para frenar la construcción de 1600 nuevos asentamientos en la región de Jerusalén Este.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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