Mar 01.06.2010

EL MUNDO  › DAñOS COLATERALES > COMANDOS NAVALES MATARON A POR LO MENOS NUEVE ACTIVISTAS QUE IBAN A GAZA

Ataque militar a barcos civiles

La flotilla llevaba 700 activistas y 10 mil toneladas de provisiones para Gaza. Entre 30 y 60 personas resultaron gravemente heridas y gran parte de la tripulación quedó detenida. Según Israel, los comandos “se defendieron”.

› Por Donald Macintyre *

Desde Ashdod, Israel

Israel afrontaba anoche una crisis diplomática sin precedentes. Al menos nueve activistas propalestinos fueron asesinados ayer en aguas internacionales después de que comandos navales israelíes asaltaran el barco turco con el que pretendían llegar con ayuda humanitaria a la costa de la asediada Franja de Gaza. Entre 30 y 60 personas resultaron gravemente heridas y gran parte de la tripulación, detenida e incomunicada.

En medio de reclamos internacionales de una investigación completa, de Ankara acusándolo de “terrorismo de Estado” y de furiosas protestas contra las embajadas alrededor del mundo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, canceló una cita acordada con el presidente Barack Obama y voló para afrontar lo que dejó el ataque sucedido al amanecer.

La flotilla compuesta por el crucero Mavia Marmara y otros cinco navíos había partido el domingo de la costa de Chipre, llevando cerca de 700 activistas y 10 mil toneladas de provisiones para Gaza. Era el más grande esfuerzo hecho para romper con el bloqueo que en 2007 Israel impuso al territorio controlado por la organización Hamas. Pero el final fue sangriento.

De acuerdo con los funcionarios israelíes, los comandos abrieron fuego en defensa propia tras haber descendido desde helicópteros y abordado el Mavi Marmara desde botes que estaban a unas 75 millas de la costa. “Fueron acosados, golpeados, atacados con cuchillos –dijo Netanyahu desde Ottawa, donde estaba reunido con el primer ministro canadiense, Stephen Harper–. Se reportaron hasta tiros y nuestros soldados debieron defenderse, defender sus vidas o si no habrían muerto.”

Los organizadores de la flotilla negaron enérgicamente esa versión de los sucesos, pero no fue fácil recoger los relatos de los protagonistas ya que los activistas fueron llevados directamente hasta hospitales o a ser interrogados por funcionarios israelíes para ser deportados o enjuiciados. “Aquellos arrestados por los israelíes no han tenido acceso a abogados y han sido enviados a diferentes prisiones –denunció Greta Berlin, cofundadora del movimiento Free Gaza (Liberen Gaza)–. No sabemos quién ha sido asesinado o encarcelado o dónde están. No se nos ha dado información y los funcionarios israelitas han confiscado todos los teléfonos celulares. Israel no parece seguir las reglas de nadie.”

La información sobre las víctimas fue confusa. Fuentes del gobierno de Netanyahu alegaron que diez personas resultaron muertas. Sin embargo, el embajador de Egipto ante Naciones Unidas fijó la cifra de asesinados en 19. Al final del día, todas las fuentes coincidían en “al menos nueve”. El diario israelí Haaretz estimaba que, al menos, 32 pasajeros seguían detenidos.

En el hospital Barzilai de Askelon, un estadounidense herido, con un golpe en el ojo, fue traído en camilla hasta la sala de emergencias, desde donde sólo dijo: “Hubo brutalidad”. Preguntado por quién había comenzado la violencia, respondió: “Yo soy no-violento”. Un activista griego, que llevaba un cuello ortopédico, dijo mecánicamente que su herida había sido producida por “piratas”. En comunicación con una emisora de Atenas, un tripulante del barco griego Eleftheri Mesogeios relató: “Se llevaron a rastras a casi toda la gente. Dispararon con balas de goma. Balearon y golpearon a la gente. Nos rodearon y vinieron con helicópteros y barcos”. El activista alcanzó a decir que estaba con esposas antes de que se le cortara definitivamente la comunicación.

Los militares israelíes insistieron en que habían actuado con “limitación” y de acuerdo con sus obligaciones internacionales, abriendo fuego sólo después de que sus comandos fuesen atacados con cuchillos, palos y armas de fuego de dos pistolas que los activistas les habían arrebatado a los uniformados. Los militares informaron que siete de sus hombres fueron heridos, dos de ellos seriamente. Filmaciones aéreas en blanco y negro difundidas a última hora de la tarde por las fuerzas de defensa mostraban a pasajeros rodeando a los uniformados y arrojándoles un objeto que los militares identificaron como una bomba.

Un funcionario naval de Israel manifestó que la mayoría de los muertos eran turcos, pero los que iban en la flotilla eran estadounidenses, australianos, israelíes, palestinos y un gran contingente de europeos, incluyendo a unos 28 británicos y el autor sueco Henning Mankell. La cifra de heridos oscilaba entre los 30 y los 60.

Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro del único aliado musulmán de Israel en la región, dijo: “Esta acción, totalmente contraria a los principios del derecho internacional, es un inhumano terrorismo de Estado”. El embajador turco fue retirado de Tel Aviv mientras decenas de miles de manifestantes llenaban las calles de Estambul. Algunos quisieron tomar el Consulado israelí.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, definió al hecho como un baño de sangre. Por exigencia de la Autoridad Palestina y de Turquía, el Consejo de Seguridad se reunió de urgencia (ver aparte). Después de escuchar el repudio de la mayoría de los integrantes de ese órgano, Israel aseguró que los barcos querían romper el bloqueo marítimo contra Gaza. “Esa flotilla no iba sólo a una misión humanitaria.” Los Estados Unidos respaldaron a su histórico aliado a pesar de lamentar el costo de vidas. “Los mecanismos que no buscan la provocación son los que deben utilizarse en beneficio de la población de Gaza. La entrega directa por vía marítima no es apropiada ni responsable”, bajó los decibeles contra Israel Alejandro Wollf, embajador adjunto de los Estados Unidos.

La policía lanzó gases lacrimógenos en Atenas, donde 3500 personas hicieron escuchar su repudio afuera de la Embajada de Israel. En París, algunos de los dos mil manifestantes arrojaron piedras contra la sede del gobierno israelita. Miles de seguidores de un clérigo anti Estados Unidos tomaron las calles de Bagdad. Siria convocó a un encuentro de la Liga Arabe mientras que el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, llamó a aislar a Israel. El presidente palestino, Mahmud Abbas, denunció: “Lo que Israel ha hecho a bordo de la Flotilla de la Libertad fue una masacre”.

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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