Lun 04.10.2010

EL MUNDO  › LA CANDIDATA OFICIALISTA SE IMPUSO CON AMPLITUD EN LAS ELECCIONES DE BRASIL Y ES LA FAVORITA PARA LA SEGUNDA VUELTA

Dilma ganó, pero tendrá que esperar para festejar

La petista Rousseff obtuvo casi el 47 por ciento de los votos, el socialdemócrata José Serra el 32,6 por ciento y la ecologista Marina Silva el 19. En el ámbito legislativo, los principales partidos mantuvieron o mejoraron levemente su representación.

› Por Santiago O’Donnell

Desde San Pablo

Dilma Rousseff, candidata del Partido de los Trabajadores, se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas pero no alcanzó el piso de la mitad más uno de los votos necesarios para evitar el ballottage dentro de un mes.

Rousseff, 62 años, una economista que fue ministra de Energía y jefa de Gabinete del gobierno de Lula, obtuvo el 46,8 por ciento de los votos. José Serra, 68, del partido socialdemócrata PSDB, ex gobernador de San Pablo y ex ministro de Salud y Planeamiento de Fernando Henrique Cardoso, obtuvo el 32,6 por ciento de los votos. Marina Silva, 52, del Partido Verde, ex ministra de Medio Ambiente de Lula, dio la sorpresa de la jornada al obtener el 19 por ciento de los sufragios sin el apoyo de una importante estructura partidaria.

La ganadora de la primera vuelta fue sobria y medida a la hora de opinar sobre el resultado de la elección. “Yo considero a la campaña un momento especial de mi vida y voy a encarar la segunda vuelta con mucha garra y energía. Será la oportunidad de presentar mis proyectos para combatir la pobreza y acelerar el desarrollo del país, en un círculo virtuoso que permita que todos los brasileros puedan disfrutar la riqueza del país”, dijo la candidata oficialista, minutos después de que el Colegio Electoral anunciara oficialmente que habría segunda vuelta. Rousseff había estado toda la tarde reunida con el presidente en el Palacio de Gobierno en Brasilia analizando los resultados de la elección, pero que no apareciera con él por la noche para opinar sobre las elecciones podría considerarse el anticipo de una nueva estrategia electoral en la que Lula cedería el protagonismo que tuvo en la primera ronda para no hacerle sombra a su candidata.

Mucho más contenta se mostró Silva, quien subió unos cinco puntos en las encuestas en la última semana, mientras Dilma hacía la plancha y Serra evitaba confrontar con la candidata oficialista. Ayer, después de votar en su distrito de Río Grande, Silva recorrió el país para acompañar a los candidatos de su partido, pero el esfuerzo no le alcanzó para llegar al ballottage. Al cierre de esta edición, Serra seguía reunido con la plana mayor de su partido sin hacer declaraciones, pero sus colaboradores no ocultaron alegría y cierta sorpresa por haber alcanzado la segunda vuelta. Ayer también se eligieron gobernadores en 26 estados y el Distrito Federal, la totalidad de la Cámara baja, dos tercios del Senado y miles de bancas en las legislaturas estaduales. Alrededor de 135 millones de votantes tomaron parte en la elección. Mientras la expectativa se concentró en la elección presidencial y la posibilidad de una segunda vuelta, en las principales elecciones estaduales no se registraron grandes sorpresas y el voto se repartió entre varios partidos.

En San Pablo, distrito de Lula y Serra, se impuso el opositor Geraldo Alckmin del PSDB. Aloisio Nunes Ferreyra dio la mayor sorpresa de la elección al birlarle al PT la primera senaduría. Marta Suplicy, del PT, se llevó la segunda, mientras el payaso Tiririca ganó una banca de diputado federal con el voto antisistema. En Minas Gerais, segundo distrito del país, Antonio Anastasia, del PSDB, se alzó con la gobernación, tutelado por el ex gobernador Aecio Neves, la nueva figura de la oposición y potencial candidato de la coalición encabezada por la socialdemocracia en las próximas presidenciales. Aecio fue elegido senador, al igual que su compañero de parido Itamar Franco, relegando al candidato del PT al tercer lugar.

En Rio Grande do Sul, tercer distrito, el petista Tarso Genro ganó cómodo la carrera por la gobernación, En Río de Janeiro Sergio Cabral, del PMDB, obtuvo su reelección como gobernador, a caballo de sus políticas de seguridad y su alianza con el gobierno federal. “Quiero agradecer al presidente Lula, que concluye su mandato amado por el pueblo brasileño, por el pueblo de Río”, dijo el gobernador reelecto al conocerse los resultados de la contienda. En Pernambuco, donde nació Lula, Eduardo Campos, del PSB, un aliado de Lula, arrasó con más del 90 por ciento de los votos, En Bahía se impuso Jaques Wagner, del PT. En Paraná ganó Beto Risha, del PSDB. Y en Santa Catarina, Raimundo Colombo (DEM-derecha).

A nivel legislativo, los principales partidos mantuvieron o mejoraron levemente su representación. El PMDB mantuvo sus bancas, el PT hizo lo mismo en Diputados mientras agrandó su representación en el Senado, y el PSDB mantuvo su representación en Diputados aunque podría perder algunas bancas en el Senado, según las primeras estimaciones de los analistas.

Si bien se esperaba una victoria de Dilma, el margen fue inferior al que pronosticaban las encuestas. Tanto Datafolha como Ibope habían pronosticado que la candidata oficialista obtendría entre el 49 y el 51 por ciento de los votos.

Sin embargo, la candidata había declarado que estaba preparada para una segunda vuelta al reunirse en un desayuno con 250 seguidores después de votar en Rio Grande. Tras señalar que había salido fortalecida después de superar un cáncer linfático el año pasado, la candidata agregó: “Quien combate un buen combate sale más fuerte de lo que entró, ya sea en la primera o la segunda vuelta. Ya es una victoria haber llegado aquí”.

Mientras los principales protagonistas de la contienda guardaban silencio para analizar el tablero electoral, los analistas buscaban explicar el escenario de segunda vuelta que no habían anticipado. “En los últimos días quedó claro en las encuestas que había una tendencia de posibilidad de segundo turno. Es posible que muchos electores hayan dejado de votar a presidente simplemente por una expectativa de no ir a las urnas y dejar que el tema se resuelva en la segunda vuelta”, dijo Marcos Figueredo, cientista político de la Universidad Estadual de Río de Janeiro.

Todas las miradas estaban puestas en Marina Silva, quien insistió durante toda la campaña con su idea-fuerza de sustentabilidad, palabra que seguramente aparecerá con más frecuencia en boca de los candidatos que pasaron al ballottage. ¿Será neutral en la segunda vuelta, o dará su apoyo a alguno de sus contrincantes? Ayer Silva fue la primera de los candidatos presidenciales en hablar de los resultados. Vestida de blanco, fue recibida como una heroína por sus entusiastas seguidores en su cuartel general de San Pablo. Silva agradeció a sus colaboradores, a sus candidatos, a su familia y finalmente “al pueblo de Brasil”, pero no dio muchas pistas de lo que piensa hacer. “Voy a reunirme con el plenario del Partido Verde y juntos decidiremos a quién vamos a apoyar en la segunda vuelta”, señaló: lo más lógico es que sus votantes, muchos de ellos lulistas desencantados con el PT, les retaceen el apoyo a sus tradicionales rivales del PSDB, pero habrá que esperar el plenario.

Por otra parte, hasta horas antes de la votación era evidente la frustración de los referentes del PSDB por la estrategia elegida por su candidato. Serra eligió esconder del debate al ex presidente Fernando Henrique Cardoso, quien para los socialdemócratas es el padre del modelo que continuó Lula. Pero el candidato de ese espacio, siguiendo el consejo de su “marquetero” (estratega de campaña), prefirió seguir las encuestas que demostraban que gran parte del electorado no tenía un buen recuerdo del gobierno de Fernando Henrique.

Desde el oficialismo se valoró el triunfo alcanzado, por más que el margen fue menor al esperado. “Quien ha vivido dos victorias con Lula en la segunda vuelta no se puede sorprender con este resultado” –dijo Jaques Wagner, el gobernador electo de Bahía por el PT–. Se puede ganar en primer o en segundo turno. Lo importante es que hay una aprobación del proyecto que representa Dilma a nivel nacional y que fue inaugurado por el presidente Lula. Lo importante es seguir trabajando estos 30 días para sacar los votos que faltan para asegurar la continuidad de ese proyecto”, dijo.

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