Mié 27.09.2006

EL PAíS • SUBNOTA  › CONTINUO AYER EL OPERATIVO DE BUSQUEDA

Los investigadores son optimistas

› Por Raúl Kollmann

Los investigadores judiciales, encabezados por el fiscal Marcelo Martini, y los del Ministerio de Seguridad bonaerense exhibían anoche un cauto optimismo y confiaban en resolver el caso de Jorge Julio López en las próximas 48 horas. Como anticipó este diario el domingo, aunque no se descarta ninguna hipótesis, la que prevalece es la sostenida por la familia de López, los vecinos y el equipo de psicólogos que está trabajando con los investigadores: el albañil sufrió un terrible estrés psicológico debido a que tuvo que revivir, durante el juicio contra Miguel Etchecolatz, las terribles escenas de tortura y asesinatos que vio durante la dictadura. Eso, afirman, lo habría llevado a escapar, ocultarse, tal vez amparado por un conocido o por un grupo de sin-techo con los que tenía relación.

Ayer se hicieron varios rastrillajes en zonas en las que hubo centros de detención clandestinos y a los que López solía volver y volver. Jueces que lo acompañaron en todo el proceso de los Juicios por la Verdad y en el período previo al sustanciado contra el genocida Etchecolatz le contaron al fiscal que López tenía una especie de obsesión con esos lugares. Regresaba a ellos porque, según decía, le faltaba “cerrar algunos datos”. En algunos casos pasaba horas en sitios que ya fueron demolidos y –según contaron esos magistrados–, López había trabado relación con algunos sin-techo que acampaban en esos lugares.

De todas maneras, la investigación llevó también a hacer un análisis de todas las llamadas telefónicas que se realizaron, en las horas previas a la desaparición de López, en la zona de su vivienda. De ese trabajo, aparentemente surgió alguna pista, no relacionada con un secuestro o un ataque contra el testigo, sino de una vinculación con alguien que le podría estar dando cobijo a un López que cree que lo quieren matar y lo están persiguiendo. Los investigadores mantienen reserva absoluta y lo cierto es que no se entiende por qué alguien podría estar albergando a López sin notificar a su familia o a la policía, sobre todo teniendo en cuenta la conmoción que el caso viene produciendo. Es cierto también que sus familiares e incluso los vecinos están seguros de que López está afectado por el tremendo impacto psicológico del juicio.

Habrá que ver en la jornada de hoy y la de mañana si el cauto optimismo se traduce en la aparición, sano y salvo, del albañil. Mientras tanto la preocupación sigue siendo muy fuerte, porque en cualquiera de las hipótesis (shock emocional o secuestro) la situación de López es de riesgo, incluso de que le ocurra un accidente o lo afecte una enfermedad.

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