Sáb 19.06.2010

SOCIEDAD  › PROPONEN ESTATIZAR EL RAMAL MáS NUEVO DE LA RED DE SUBTES

La Línea H para el que la hizo

La iniciativa, que ingresó ayer a la Legislatura porteña, contempla la “toma de posesión” de la línea por parte de la ciudad, en noviembre, para ser administrada por la empresa Sbase. Quieren que actúe como “línea testigo” del servicio.

› Por Eduardo Videla

Un proyecto ingresado ayer en la Legislatura porteña propone la estatización de la Línea H de subterráneos de la ciudad –la más nueva de la red– operada actualmente por la empresa Metrovías mediante una concesión precaria que finaliza en noviembre de este año. Se trata de una línea construida por el Estado porteño, con cinco estaciones habilitadas desde 2007 y que está en expansión hacia el norte y hacia el sur. La propuesta apunta a convertir a la H en “una línea testigo, que actúe como operador alternativo al servicio monopólico ofrecido por el concesionario”, según explicó el diputado Eduardo Epszteyn (Diálogo por Buenos Aires), autor del proyecto. El resto de la red está concesionada a Metrovías hasta el año 2017.

El proyecto tiene el apoyo de legisladores de otros bloques: Fabio Basteiro (Proyecto Sur), Francisco “Tito” Nenna (Encuentro Popular por la Victoria) y Martín Hourest (Igualdad Social). En su artículo 1, la iniciativa dispone “la toma de posesión de la Línea H del Transporte Subterráneo de Pasajeros por parte del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a partir del 18 de noviembre de 2010, al cesar el permiso precario otorgado al concesionario por decreto Nº 1482/07”.

La propuesta consiste en que la línea sea gestionada por la empresa Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (Sbase), la antigua administradora de la red de subterráneos porteños que después de la privatización del servicio se redujo a la condición de un ente residual. Sbase fue sin embargo la encargada de desarrollar los proyectos de extensión de las líneas B y A y el nuevo trazado de la H, que corre bajo la avenida Jujuy desde Plaza Miserere hasta la avenida Caseros.

“La Línea H de subterráneos es un viejo anhelo y un importante logro de la ciudad”, sostiene Epszteyn en los fundamentos del proyecto. “Para una red de transporte estratégico, como es el subte, la factibilidad de contar con un operador alternativo al servicio monopólico ofrecido por el concesionario adquiere una dimensión fundamental”, agregó. El objetivo de la propuesta es que la ciudad pueda explotar “una línea testigo” y lo haga a través de Sbase, una “empresa que por ley e historia tiene competencia en la materia”.

La gestión estatal de la Línea H estaba en los planes de la gestión de Aníbal Ibarra –en cuya administración se inició la obra civil–, pero esa posibilidad fue desestimada por su sucesor, Jorge Telerman, cuando la construcción estuvo terminada y había llegado la hora de poner en funcionamiento la línea. La gestión de Telerman no pudo hacerla marchar antes de las elecciones de 2007 –en las que era candidato a jefe de Gobierno– porque la Secretaría de Transporte de la Nación no le otorgaba la correspondiente habilitación. Por eso, debió conformarse con inaugurarla el 18 de noviembre de ese año. Como no había tiempo de llamar a licitación, otorgó el servicio en forma directa a Metrovías, la empresa que estaba gestionando el resto de la red. En ese momento, el ministro de Obras Públicas porteño era Juan Pablo Schiavi, hoy secretario de Transporte de la Nación.

La estatización de la Línea H es posible, ya que es la única que quedó afuera del régimen de privatización durante la presidencia de Carlos Menem y la intendencia de Carlos Grosso. Metrovías, una empresa del Grupo Roggio, se hizo cargo de la gestión, por veinte años, en 1994. Pero en 1999 se le otorgó una prórroga hasta 2017.

De acuerdo con los cálculos de los legisladores que apoyan el proyecto, gestionar la línea no sería demasiado oneroso: actualmente solo circulan dos formaciones y el Ejecutivo porteño está tramitando la compra de nuevas unidades en China, parte de las cuales podrían destinarse a ese tramo. “Los subsidios que la Nación destina al funcionamiento del subte deberían mantenerse en forma proporcional para la Línea H –reclamó Epszteyn–, pues el que está subsidiado es el pasajero.”

La Línea H corre desde la estación Plaza Once hasta Caseros y tiene otras tres paradas a través de su recorrido de 2,2 kilómetros: Venezuela, Humberto I e Inclán. Combina por ahora con las líneas E y A. Está en ejecución la ampliación hacia el Norte (estación Corrientes) y hacia el Sur (estaciones Parque de los Patricios y Hospitales). El proyecto final contempla un recorrido desde Pompeya hasta Retiro, pasando por la Facultad de Derecho.

El proyecto presentado por los legisladores también impulsa una modificación a la estructura de Sbase: propone que el directorio de la empresa tenga como máximo cinco integrantes nombrados por la Legislatura: un presidente propuesto por el jefe de Gobierno; un vicepresidente y un director titular sugeridos por la primera minoría legislativa que no integre el gobierno; otro director propuesto por la segunda minoría y un tercero, por la tercera minoría.

Sobre las falencias en la gestión de la actual administración, el diputado Martín Hourest cuestionó al titular de Sbase, Juan Pablo Piccardo, porque “al 31 de marzo de este año utilizó para subtes sólo el uno por ciento de lo transferido: dispone de 150 millones y sólo utilizó 1,8 millón de pesos”. “Con esa inversión –se preguntó–, ¿cómo va a hacer para finalizar las obras que anunció?”

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