Jue 11.07.2002

SOCIEDAD  › UN CRANEO DE 7 MILLONES DE AÑOS EMPARENTADO CON EL HOMBRE

Bienvenida al pariente más antiguo

Descubierto en Chad, es el ancestro del hombre más antiguo encontrado hasta ahora y cambia las ideas sobre la evolución. “Llena una brecha de 5 millones de años”, dijo un experto.

Por Tim Radford *
Desde Londres

Un cráneo fosilizado de 7 millones de años encontrado en el sur del Sahara podría dar un vuelco a la idea aceptada de la evolución humana. El descubrimiento aporta evidencia incontrastable que lleva a los homínidos –la línea de los hombres-mono que terminó en una especie, el homo sapiens– otro millón de años atrás. Es el miembro más antiguo de la familia humana descubierto hasta ahora, 3 millones de años más viejo que cualquier otro cráneo encontrado antes. También sugiere que la historia de los orígenes humanos en Africa es mucho más compleja de lo que cualquiera haya imaginado. “Esto tendrá el impacto de una pequeña bomba nuclear”, dijo Daniel Lieberman, de la Universidad de Harvard. “Llena una brecha de 5 millones de años, en términos de los cráneos de criaturas fósiles relacionadas con nosotros”, dijo Chris Stringer, titular de Orígenes Humanos en el Museo de Historia Natural de Londres. “Esto abre una nueva ventana.”
El Sahelanthropus tchadensis –apodado Toumai por sus descubridores franceses, norteamericanos y chadianos, y presentado en la edición de hoy de la revista Nature– es hasta ahora no más que un cráneo y mandíbula inferior desenterrados en la arena del Chad del norte. Desde atrás, Toumai se ve como un chimpancé y su capacidad cerebral se asemeja a la de ese animal. Desde el frente, sin embargo, tiene una protuberancia a la altura de las cejas que lo une a los ancestros humanos muy posteriores. Su cara y dientes son también mucho más humanas que las del mono. “Toumai es el fósil más importante encontrado en la historia, comparable con el descubrimiento del primer hombre mono, Australopithecus africanus, hace 77 años”, dijo Herny Gee, el paleontólogo editor de Nature.
Buena parte de la búsqueda de ancestros humanos se concentró en los fósiles del este de Africa o Etiopía. Muchos descubrimientos se basaron en fragmentos de mandíbulas o miembros, y en algún caso incluso huellas. Pero el cráneo de Toumai fue encontrado a más de 2400 kilómetros al este, en la región de Toros-Menalla del desierto de Yurab. El descubridor, Michel Brunet, de la Universidad de Poitiers, empezó trabajando en Africa occidental hace más de 20 años y ahora dirige la Misión Paleontológica Franco-Chadiana, que rastrilló el desierto de Chad por más de una década.
“Estuve buscando esto durante tanto tiempo. Sabía que lo encontraría un día, de modo que es una gran parte de mi vida también”, dijo Brunet ayer en N’Djamena, Chad.
Toumai probablemente fue hombre, probablemente tenía el tamaño de un chimpancé moderno y vivió hace 6 o 7 millones de años en lo que en esa época era un hábitat mixto de bosque, sabana arbolada y desierto. Un examen profundo del desgaste de sus dientes podrá responder qué comía y cómo vivió.
“El nuevo homínido exhibe una combinación única de características primitivas y avanzadas, lo que sugiere una estrecha relación con el último ancestro común entre hombres y chimpancés, y lo sitúa como posible ancestro de todos los homínidos –dijo el equipo de Brunet–. Esto sacude fuertemente nuestras concepciones sobre los primeros pasos de la historia homínida.”
Los investigadores sitúan el descubrimiento indirectamente, a partir de los datos sobre otras criaturas que vivieron en Africa, en más de 6 millones de años atrás. En las mismas rocas identificaron los huesos fosilizados de 42 especies de peces, reptiles y mamíferos primitivos, incluyendo carnívoros, elefantes, jirafas, antílopes, hipopótamos, roedores y monos. Llamaron a su descubrimiento Toumai –significa “esperanza de vida”– porque es el nombre dado localmente a los bebés nacidos justo antes de la estación seca.
“Necesitamos huesos del resto de su esqueleto. ¿Caminaba erguido? Esa es una pregunta clave que aún no podemos contestar”, dijo el profesorStringer. “No se sabe si comía carne. La idea es que probablemente era vegetariano. La mayoría de los simios lo era en esa época.”
Hace 9 millones de años había monos ancestrales en Africa. Hace unos 4 millones de años un Australopithecino o “mono del sur” dejó un cráneo como evidencia de la existencia de un posible ancestro humano. Hasta Toumai, toda la evidencia fósil de la brecha de esos 5 millones de años podría haber llenado apenas una caja de zapatos. El descubrimiento de Toumai confirma que la línea ancestral que llevó a los humanos modernos divergió de la que condujo a los grandes monos como los chimpancés hace más de 7 millones de años.
Pero el verdadero mensaje de Toumai, dicen los investigadores, es que puede haber muchos actores desconocidos en el drama de la evolución humana. Varios linajes extintos han sido identificados, pero puede haber más. Nadie está seguro de qué especies tuvieron un rol crucial en la historia de los ancestros humanos. Exactamente cómo y dónde encaja Toumai en la narrativa no es seguro. La antigüedad del descubrimiento tienta a los investigadores a ubicar a Toumai cerca del punto en el cual los humanos y los chimpancés se separaron.
“Pero debemos ser cautos al extraer conclusiones de que éste es el ancestro que hemos estado buscando –dijo el profesor Stringer–. Podría ser un primo, podría estar directamente en nuestra línea, incluso podría ser el ancestro común, el tan esperado eslabón perdido (aunque no deberíamos usar ese término) que nos une a los chimpancés a través de un ancestro común.”

* De The Guardian, especial para Página/12.

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