Mar 22.06.2010
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MUSICA › LA PERLA IRREGULAR, EN LA SENDA DEL POP PSICODéLICO

“Crear es retomar lo ya hecho”

La banda es parte de un proyecto que excede lo musical, en tanto lo interpela desde lo audiovisual, la narrativa y la poesía.

› Por Luis Paz

“Perla irregular” es la traducción de la palabra “barroco” del portugués al castellano. El concepto refiere a la belleza de la imperfección, al balance de la sobrecarga y al misterio como elemento de completud. No en vano, el compositor Pablo Vidal eligió ese nombre para sentar las bases de un proyecto principalmente musical, en la senda del pop psicodélico, pero que excede a la disciplina y la interpela desde lo audiovisual, la narrativa y la poesía. La Perla Irregular es un combo multiforme con ancla en los sonidos de finales de los ’60 y comienzos de los ’70, algo que puede sonar a revival, si no se piensa como Vidal: “Uno está atravesado por lo que vive y crear tiene que ver con retomar lo ya hecho. Lo original como novedad, como algo que surge de la nada, es un concepto sin valor. La etimología de lo original es la vuelta al origen y algunas de las mejores obras son revisionistas: Hamlet es la leyenda de un príncipe, ‘Blowing in the Wind’ de Dylan es una canción tradicional”, argumenta el joven músico.

El proyecto nació en 2008 con la grabación de un demo que acabó siendo La Perla Irregular, debut de esta banda porteña. En paralelo, y por pura prepotencia de trabajo, Vidal compuso las canciones para el segundo opus, el reciente y superador La Novena Utopía, y en medio editó el EP El Nadir del Rock. Todo desde su productora independiente como plataforma: De Regreso a la Fantasía es un proyecto aún más inclusivo, en el que participa también el actor, escritor y amigo de la banda Agustín Pisani, autor del recientemente publicado SiMon NeFas, una colección de reflexiones, cuentos y fotografías literarias de escuela cortazariana. Vidal, Pisani y el resto de los miembros más o menos estables de La Perla Irregular apenas promedian unos 25 años. Ninguno oculta sus influencias, pero tampoco calla su voz.

“Hay cuatro o cinco temas que están girando y todas las bandas hablan de lo mismo. Y es porque los problemas que nos atraviesan son los mismos para todos. Lo que varía es el cómo y ahí está el arte para dar esa respuesta”, señala Vidal, y en definitiva, ¿quién dejaría de animarse a hablar sobre el amor, la naturaleza, la amistad, la condición humana y la fantasía? “La construcción ya hecha es innegable, pero desde ella tenemos que trabajar rumbo al espacio no construido. O deconstruir el actual”, completa Pisani, para quien el arte es “memoria futura” y, por lo tanto, tiene el doble efecto de “trasladarte hacia atrás pero proyectándote al futuro”. Y dirá Pablo luego que precisamente ése es el concepto de la banda: “El lugar de la incomodidad, porque el presente es incómodo y el arte también”.

El trabajo desde De Regreso a la Fantasía es autogestionado. Incluso el reciente DVD documental Aquí no es real, un recorrido por la factura de La Novena Utopía (que presentarán el próximo sábado a las 22 en Plasma, Piedras 1836) que no escatima en recursos ficcionales, en humor ni en crossover: en él, la canción “De mi mal” puede ser soundtrack del film Fantasía, de Disney; contar la creación de una obra puede ser crítica al mainstream; y el formato documental puede convertirse en un paseo onírico.

Pero tras dos discos, un EP, un libro y un documental en menos de dos años, no se detienen: “Grabamos ‘Mujer de los mil días’ para un compilado de Litto Nebbia”, revelan. Ya piensan en un tercer disco y segundo libro, de nuevo a partir de ese “laboratorio de objetos artísticos artesanales” que es su productora. “Mi curso de producción fue ver los Anthology de Los Beatles”, admite Vidal. Y su música es a la vieja usanza, es todo lo que se puede hacer con instrumentos tradicionales, pero la sazón particular de La Perla Irregular es un aura de fantasía, una alegría lúdica que Vidal conoce de cerca por ser profe en un jardín de infantes.

“El artista egocéntrico, el separado de los demás, no está bueno. Todos estamos acá, experimentamos los mismos sentimientos y nos morimos igual”, recuerda el cantante y guitarrista del cambiante quinteto, hablando de la muerte con sólo 27 años. En definitiva, dice, su trabajo en el jardín lo mantiene bien cerca de la fantasía, del nacimiento constante de las ideas y obras futuras.

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