Vie 26.08.2011
las12

EL MEGáFONO)))

Misiones: El mensaje para otras niñas que no se animan a denunciar

› Por Ruth Zurbriggen *

Hay un tío violador.

Hay una niña violada por develar el secreto del abuso perpetrado contra su hermana.

Con 14 años osó entrometerse, denunciar y poner coto a un acto de poderío masculino.

Se merece un castigo ejemplar: ser violada. Castigarla para que aprenda a callarse la boca. Para que aprenda que su cuerpo es territorio para las agresiones de la masculinidad porque los machos mandan.

Tanto mandan y castigan que también hay un embarazo.

Una invasión bárbara contra el cuerpo de esa niña, empobrecida económicamente.

Hay una niña que desea abortar.

Quiere y reclama abortar. Solicita al Estado que se cumpla un derecho.

Merece otro castigo, ahora por querer abortar.

La maquinaria sexista se enciende con energía. La vicegobernadora de Misiones se manifiesta contra el aborto. Los médicos del hospital se valen de su potestad y auguran consecuencias terribles para la salud de la niña.

Las falanges antiderechos entregan ropa de bebé a la familia; con sus cruzadas autoritarias hacen de la niña su presa fundamental cual trofeo de guerra.

La maquinaria llama a cometer delitos: no aplicar el código penal y violar otras convenciones internacionales de rango constitucional.

Otra invasión bárbara.

Hay otras violaciones cometidas por el tío abusador.

Hay quienes no se animan o no pueden denunciarlo.

Otra invasión bárbara.

Hay una Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que reclama al Congreso Nacional apruebe la legalización del aborto. Y exige que se garantice el aborto no punible.

La situación de la niña de Misiones mostró que el compromiso de 50 diputados/as que firmaron el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo es endeble (salvo honrosas excepciones). La justificación: mejor no hablar de ciertas cosas en tiempos electorales. Otro castigo contra la niña que no hace más que mantener el statu quo injusto.

El Ministro de Salud de la Nación no se dispuso a intervenir en Misiones. ¿No le compete velar por los derechos reproductivos y la salud de la niña?

Hay activistas que se dispusieron a socorrer a la niña. La lejanía y las potentes invasiones desplegadas conspiraron contra esa posibilidad. Valió la pena intentarlo. Valió la pena para seguir mostrando que las invasiones bárbaras existen. La escena bélica de la violación como acto de dominio se reactiva simbólicamente violando derechos, ahora por parte del Estado que no protegió a la niña del acto canibalístico (al decir de Rita Segato), pero que tampoco la protege del castigo inhumano de cargar con ese embarazo.

Los poderes del Estado promovieron por acción u omisión la ejecución de un nuevo delito contra la niña. Especialmente las áreas de salud pública provincial y nacional tenían la urgente responsabilidad de actuar haciendo vivir las leyes que dicen respetar. No hacerlo implica también –a no dudarlo– un mensaje pedagógico para otras niñas y jóvenes que atraviesan situaciones similares.

Hay invasiones bárbaras en pleno siglo XXI. Invaden cuerpos de niñas pobres para afirmar su poderío y su revancha contra ese medio millón de mujeres que cada año aborta clandestinamente.

* Activista de La Revuelta (Neuquén) e integrante de la Comisión de Articulación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

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