Sáb 27.08.2011
m2

De catálogo

Con Folios, Fabián Muggeri y Laura Escobar inician un racconto que apuesta a la investigación y archivo de la gráfica cultural latinoamericana.

› Por Luján Cambariere

Fabián Muggeri es uno de los nombres fuertes del diseño dedicado a comunicar el arte. No sólo por el lugar clave que ocupa en la escena (dirige el área de diseño del Museo Malba) sino por cómo lo hace. Obsesión y mucho amor, como el que queda de manifiesto en otro de sus proyectos más mentados, Muchos días felices. Tan es así que, más allá de su vasto trabajo en la materia, ahora suma un nuevo desafío junto a su colega Laura Escobar, diseñadora gráfica por la UBA, a la batuta del estudio Duplex (junto a Carlos Araujo) especializado en diseño editorial y branding cultural.

“Folios se dedica a la recopilación y difusión de prácticas de diseño cultural en Latinoamérica, pensando el diseño como generador de dispositivos editoriales: catálogos y libros de arte, que hacen al desarrollo del entendimiento simbólico del lenguaje artístico. En este sentido tomamos al diseño como una herramienta de la comunicación que acerca (creando) a los individuos participantes de una sociedad algunas de las distintas hermenéuticas que componen el mundo del arte; ayudando a la comprensión y generando un nuevo diálogo con el trabajo artístico. Elegimos utilizar el formato video, como principal medio para la difusión de nuestra investigación. Comenzamos a trabajar dentro del área del diseño cultural latinoamericano, buscando los puntos de encuentro y desencuentro entre los diferentes países del continente, intentando correr el velo de aquello que constituye parte de la gráfica cultural latina”, adelantan antes del diálogo con m2.

Es fuerte el tema de los catálogos porque a veces es el único acceso a la obra de un artista, pero otras, aun teniendo la obra, la gente prefiere ir corriendo a ver el catálogo...

F.M. y L.E.: –Sí, evidentemente el catálogo es la manera más directa de acercarse a la obra. El propio objeto “libro” te da otras posibilidades de mirar, recorrer y pensar el trabajo de un artista. Además casi siempre en el catálogo aparecen ensayos, biografías y textos paralelos que te cuentan la historia desde otro lugar. También, a veces, en el caso de artistas extranjeros, ver catálogos y libros de arte es la única posibilidad de conocer más y llevártelo a tu casa para seguir mirando.

¿Cuál es su función?

F.M. y L.E.: –Originalmente el catálogo nace como catalogador de las obras de una muestra. Sólo encontrabas una lista de obras que ni siquiera estaba ilustrada. Luego estos libros van tomando protagonismo y vida propia más allá de la muestra y es ahí donde poco a poco se suman otros relatos y maneras de contar que ni siquiera corresponden a la muestra. A veces un catálogo tiene su propio discurso, equipo editorial, curadores y diseñadores y están conformados como otra pieza que va en paralelo a la muestra.

¿Por qué nace Folios?

F.M. y L.E.: –Folios nace a partir de un encuentro en Córdoba, organizado por el CCEspaña-Córdoba, sobre edición de libros y catálogos de arte donde fuimos invitados a hablar de nuestro trabajo como diseñadores “culturales”. Ahí se nos ocurrió llevar otras voces de diseñadores que trabajaran en el mismo ámbito. Como medio elegimos el video, porque nos pareció ágil que se escuchara a los mismos diseñadores hablar de sus trabajos. Como había poco tiempo y queríamos mostrar mucho material, organizamos la entrevista en cuatro partes, que eran cuatro preguntas iguales sobre un libro en particular. Las dos primeras preguntas están directamente relacionadas con el libro o catálogo en cuestión, se refieren a cuál fue su rol y aportes al trabajo y las otras dos investigan más acerca del mundo particular del diseñador, sus inspiraciones, sus favoritos, su manera de ver el diseño. La verdad es que al hacer las entrevistas nos fuimos dando cuenta de que el testimonio de cada uno era muy particular, que la mirada de cada diseñador y sus aportes al mundo editorial están encaradas siempre de manera diferente, pero a la vez aparecieron similitudes y todo esto nos iba sorprendiendo gratamente. Lo que queríamos transmitir para llevar a esa conferencia era un poco la cocina del diseño en el mundo editorial relacionado con el arte. Nos parece que la percepción del público en general, cuando ve un catálogo, es pensar que ve el mundo de un artista y lo que queríamos develar es que detrás de eso está la decisión de cómo contar ese relato, porque esa decisión es la que va a dar discursos diferentes y es allí donde el diseñador es una pata importante del equipo editorial.

¿Existe un camino hecho por los diseñadores latinoamericanos en este sentido?

F.M. y L.E.: –Para nosotros ésta es una pregunta importante. Intuimos que sí, que como en Latinoamérica es más difícil imprimir que en otros continentes los recursos están más pensados y al haber una realidad parecida suponemos y estamos en la búsqueda de una lógica y métodos de trabajo en común. El año pasado estuvimos en la Bienal de San Pablo, y allí tuvimos la oportunidad de entrevistar al diseñador del catálogo, Felipe Kaizer y la experiencia fue impresionante. La forma de trabajar es muy parecida a la nuestra con la diferencia que nos atendieron casi dos horas y con una gran sonrisa el mismo día de la inauguración. También hablamos con el diseñador de la Pinacoteca do Estado, Claudio Filus, y a él nos interesó preguntarle sobre el caso de Andy Warhol ya que se trataba de la misma muestra que se presentó antes acá en Malba pero que el diseño del catálogo se realizó de manera local (Fabián hizo el diseño de la versión argentina). Ahora el 1 de octubre estamos invitados a participar del Sudala, una especie de Trimarchi –pero chileno– y el Museo Mac de Santiago nos hospeda y nos ayuda a pesquisar casos chilenos, vamos unos días a hacer testimonios y luego nos presentamos en el festival ante un público multitudinario, va a ser nuestra primera presentación masiva.

¿Por qué eligieron a los que eligieron? ¿Qué quisieron contar a través de ellos?

F.M. y L.E.: –En un principio queríamos abarcar varias tipologías, el libro de arte (Juan José Cambre x Alejandro Ros), el catálogo (Warhol x Claudio Filus), el catálogo de catálogos (ArteBA por Marius Rivero), el libro de artista (Kuitca en la Bienal de Venecia por Diego Bianchi y equipo), un histórico (la experiencia en el Di Tella x el maestro Juan Carlos Distéfano), entre otros. Después, cuando decidimos armar el archivo de diseñadores, sin pensar en ningún pedido de nadie, nos dejamos guiar por nuestro gusto e intuición. Cuando aparece un libro que nos gusta rastreamos al diseñador o cuando algún diseñador que respetamos trabaja en un libro de arte lo entrevistamos como fue hace poco el libro que diseñó Vanina Scolavino para el envío de este año a la Bienal de Venecia del artista Adrián Villar Rojas, el cual, según palabras del mismo artista, es el último eslabón de la obra presentada. El recorte es completamente arbitrario, no pretendemos relevar a todos los diseñadores latinoamericanos ni tampoco tenemos parámetros de edad o de estilo que nos condicionen. Como por ahora el proyecto es a pulmón, contactamos, entrevistamos, filmamos y editamos nosotros mismos. Sólo nos guía nuestro deseo.

¿Es difícil comunicar al arte?

F.M. y L.E.: –No es difícil cuando hay ideas por detrás, cuando hay artistas abiertos y receptores también abiertos. Lo que nos parece interesante es pensar a ese libro como un libro propiamente dicho, con las particularidades de lectura, acercamiento y recorrido que este medio propone y que lo separan del recorrido de obras colgadas en una sala. Nos gusta cuando el libro se planta como una obra más. Empieza a ser difícil cuando el artista no entiende lo que este nuevo soporte le brinda y se obsesiona con las mismas cuestiones casi de colgado de sus obras en una muestra. Por el contrario, cuando se puede construir un relato con todo lo que el libro puede sumar a la muestra colgada en la sala empieza a ser algo interesante de contar.

¿La ecuación es directa: buen artista-buen catálogo?

F.M. y L.E.: –No siempre es así. Un buen artista puede tener un mal catálogo y viceversa, más allá de la calidad del diseñador o el artista lo que enriquece una publicación es su edición, su relato, su claridad y su contenido más allá de las ilustraciones.

Si fuera una receta, ¿qué ingredientes tiene que haber para que la cosa fluya?

F.M.:–En principio es el entendimiento entre el artista y el diseñador, ya que éste debe ser quien interprete lo que el artista o la institución quiere contar con esa publicación. Si no hubiera un buen equipo en cada institución (un buen editor, un buen corrector de estilo y traductor, una buena imprenta, un buen fotógrafo, un buen retocador de imágenes, buenos ensayistas), sería imposible que el andamiaje que es un libro de arte llegue a un buen puerto.

¿Cómo lo vivís vos desde tu trabajo en Malba?

F.M.: –Ser el que se ocupa del diseño de un museo como Malba es una responsabilidad mayúscula. Especialmente en el diseño de sus catálogos, no hay en el país entidad que edite tantos libros/catálogos de arte por año –un promedio de cinco–, por lo que ya llevo diseñados alrededor de 50 catálogos, algunos “clave” dentro del arte argentino, como los de Víctor Grippo, Oscar Bony, Alejandro Kuropatwa o la Asociación Amigos del Arte. En casi todos tuve el placer de trabajar con la guía editorial de Marcelo E. Pacheco, curador en jefe del museo y una de las personas que más hace porque Malba mantenga el alto handicap en ediciones.

Folios está en la web, dan conferencias... ¿A qué más aspiran con este trabajo?

F.M. y L.E.: –A hacer un gran archivo de casos latinoamericanos. En este momento lo que más nos interesa es recorrer el país (ya estuvimos en el Macro de Rosario y en el CCEC de Córdoba, en ambos lugares la experiencia fue muy rica), buscar diseñadores que hagan este trabajo a conciencia y con ganas. La experiencia –si bien parece más compleja de realizar– latinoamericana nos suma y mucho más porque no tenemos, desde este sur del mundo, casi nada relevado e investigado de esta disciplina. Desde ya que para armar esta plataforma necesitamos fondos y ayudas de todos los que quieran sumarse a construir esta mínima historia del diseño latinoamericano. El 14 de noviembre próximo vamos a estar presentando el proyecto en Malba, es la primera vez que lo presentamos en Buenos Aires y esperamos que muchos se acerquen a conocernos. Estaría bueno también que muchos sponsors se interesen y colaboren para que podamos seguir haciendo estos viajes, dos amigos que “chusmean” las experiencias de colegas.

Cuando se reúnen todos los diseñadores “culturosos”, ¿qué cuestiones surgen en común, esas que de-satan la descarga colectiva..., se critica a los artistas, se chusmea sobre cuál tiene el ego más grande...?

F.M. y L.E.: –Laura y yo estamos mucho tiempo relacionándonos con artistas y en general ambos conocemos a todos, no siempre sucede, pero en muchos casos hay una admiración anterior sobre la obra del artista y, sin dudas, trabajar con gente a la que admiras o respetas profesionalmente hace más placentera la cosa, también puede suceder que admiras su trabajo, pero te das cuenta que “personalmente” deja mucho que desear o su ego lo domina, en esos casos es cuando más profesional uno debe ser y responder. Con colegas, no hay tantas oportunidades de juntarse y, en general, no hay tantos que trabajen en nuestro ámbito, ya que no hay tantas publicaciones de arte en la actualidad.

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