Sáb 29.05.2010

EL PAíS  › LA REUNIóN ENTRE LOS PRESIDENTES APLACó LA TENSIóN COMERCIAL POR LAS DENUNCIAS DE FRENO AL INGRESO DE ALIMENTOS

Lula y Cristina lo hicieron una vez más

Como había ocurrido a fines del año pasado, cuando las discrepancias en materia comercial generaron rispideces, los jefes de Estado enviaron un mensaje claro de que la forma de resolver los conflictos es por vía de la negociación. “No hay ni hubo trabas”, dijo Cristina.

La tensión que parecía reinar en la previa entre los gobiernos de Argentina y Brasil se aplacó después del encuentro entre los presidentes Cristina Fernández y Lula da Silva. Tal como sucedió el año pasado, después de que Brasil impidiera el paso de camiones argentinos en la frontera, los mandatarios dejaron entrever que los conflictos –que los hay– se arreglarán por vía de la negociación. “La reunión fue más que buena”, dijo Cristina y negó que haya trabas a la importación de alimentos. “No hubo ningún freno a las importaciones, ni lo hubo ni lo habrá”, aseguró. Empresarios brasileños e importadores argentinos se quejan de un pedido informal del Gobierno a grandes cadenas de supermercados para que suspendan las compras al exterior. CFK adelantó que en dos semanas habrá una misión brasileña encabezada por el ministro de Economía, Guido Mantega, en la que seguramente se seguirán trabajando estos temas. Sin embargo, Cristina es optimista e indicó que “la idea es aumentar el volumen de intercambio comercial”.

Los presidentes ya se habían reunido con un clima enrarecido por la tensión comercial. En noviembre del año pasado, el gobierno brasileño frenó camiones argentinos que transportaban productos perecederos provenientes de economías regionales. Sin formalizar la medida, fue en respuesta a la política de monitoreo comercial argentina. Reclamaban por la demora en las licencias no automáticas de importación. Desde el Ministerio de Industria argentino les respondieron que existía una falta de cumplimiento previo de los exportadores brasileños a los acuerdos bilaterales sectoriales de autolimitación comercial.

Con ese nivel de tensión, los presidentes se reunieron el 18 de noviembre pasado y dejaron en claro lo que ahora se repite en este nuevo episodio: que el espanto mediático y la presión corporativa corren por canales diferentes a los diplomáticos, y los gobiernos no van a permitir que la relación se deteriore sin antes crear un adecuado ámbito de negociación. En ese momento, los mandatarios bajaron fuertemente el tono de la discusión, acordando crear un “espacio de diálogo” donde haya reuniones bilaterales entre ambos cada 90 días y ministeriales –entre las carteras de Industria, Economía y Relaciones Exteriores– cada 45 días.

Luego del encuentro de ayer entre Lula y Cristina, en el marco del III Foro de la Alianza de las Civilizaciones, la respuesta fue, otra vez, políticamente correcta. La reunión duró 40 minutos y también participaron los cancilleres Jorge Taiana y Celso Amorim, y los ministros de Economía, Amado Boudou, y de Industria, Débora Giorgi.

“No hubo ningún freno a las importaciones, ni lo hubo ni lo habrá”, manifestó a la salida Cristina. La medida no está oficializada ni, como indicó CFK, se formalizará, ya que violaría la normativa vigente en materia comercial. Sin embargo, la traba está vigente de forma “voluntaria”, porque los supermercadistas ya estarían dejando de comprar alimentos importados a pedido del Gobierno. La Presidenta ya había negado las trabas desde Europa, en la cumbre Mercosur-UE.

Antes del encuentro, el embajador argentino en Brasil, Juan Pablo Lohlé, también minimizó el conflicto. Indicó que los presidentes “van a tratar varios temas” y aclaró que el clima no era el que reflejaban los medios. En tanto, Amorim había dicho que “se dice que hay algunas autoridades argentinas que estimularon a algunos supermercados a comprar productos nacionales, es algo de lo que no gustamos y va a acabar teniendo algún tipo de consecuencias”.

Por su parte, los empresarios de ambos países ya instalaron sus reclamos en los medios. Los industriales brasileños, nucleados en la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), se expresaron al respecto. “Hemos pedido al presidente Lula que charlara con el gobierno argentino”, indicó el director ejecutivo de la entidad, Ricardo Martins. Además, pidió por represalias. “Vamos a poner trabas al vino. Por las licencias no automáticas, los importadores ya van a buscar vinos de Chile y otras partes del mundo”, afirmó el industrial.

En otra sintonía, Cristina indicó que “está más que claro el interés de Argentina y Brasil de mantener esta relación, que ha sido productiva para ambos países”. Agregó que buscarán “profundizar las relaciones y el intercambio comercial”. Además, en el encuentro con Lula se mencionó la posibilidad de que China se incorpore a la red de intercambio comercial en moneda local.

Por el lado de los empresarios locales, la intención oficial de frenar las compras de alimentos importados que compitan con la producción nacional la implementan los supermercadistas, quienes afirman que la medida está en ejecución. Una gran parte de la importación de alimentos la hacen estas grandes cadenas. “Como los productos señalados tienen poca injerencia en sus ventas totales, tienen otra capacidad para negociar y pueden aceptar dejar de comprar los productos sin que los afecte tanto”, explicó Diego Pérez Santiesteban, titular de la cámara de importadores (CIRA), que nuclea a importadores individuales.

En cambio, los empresarios representados por la CIRA se encuentran con un panorama más confuso. A diferencia de los supermercados, donde la traba es “voluntaria”, la restricción para los importadores existe mediante la demora en los certificados que libera el INAL (Instituto Nacional de Alimentos). Sin embargo, Santiesteban aseguró que, aunque no se han regularizado totalmente, “se van recibiendo los certificados”.

Por eso, más allá del evidente diálogo entre ambas administraciones, la situación comercial abrirá próximamente una instancia negociadora. Parte de ese proceso será seguramente la próxima visita del titular de Economía, Guido Mantega, quien tendrá reuniones con Boudou y Giorgi.

Informe: Javier Lewkowicz.

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