Dom 20.06.2010

EL PAíS  › LOS POLITICOS TRATAN DE SACARLE PROVECHO A LA RED DE MICROBLOGGING

Los twitteros

Algunos utilizan la red de forma personal y no se despegan de su smartphone para estar online las 24 horas del día. Otros designaron a un colaborador para que les administre la cuenta. Los partidos ya contratan asesores especiales para blogs, Facebook y Twitter.

› Por Nicolás Lantos

Las elecciones pasadas fueron un globo de ensayo, y las tecnologías 2.0 tendrán un rol importante en la campaña que se viene. En eso coinciden políticos, asesores, voceros y especialistas consultados por Página/12. Sin embargo, todavía no hay un acercamiento institucional estratégico a la cuestión y todo queda en manos de cada legislador, funcionario o candidato que decida sumergirse en la web para tratar de hacer llegar su mensaje al público. De todas las herramientas que ofrece Internet, hoy en día Twi-tter es la que les resulta más atractiva. Luego de entrar en este mundo de la mano de los blogs y aprender a sacarle jugo mediante Facebook, esta red de microblogging, que permite publicar solamente mensajes breves, se volvió la favorita de la clase dirigente argentina, y hoy en día no hay casi ninguna figura importante, desde Eduardo Duhalde hasta Pino Solanas, desde Aníbal Fernández hasta Margarita Stolbizer, que no eche mano a esta herramienta que revolucionó, a partir de la victoria de Barack Obama en los Estados Unidos, la comunicación política.

Claro que la relación que tienen con Twitter no es la misma en todos los casos. Están los que utilizan su cuenta de forma personal y no se despegan de su smartphone para estar online durante las 24 horas del día, exponiendo no sólo sus actividades políticas sino también parte de su rutina, e incluso animándose a hacer comentarios sobre temas tan disímiles como los partidos de la selección o una obra de teatro a la que hayan asistido. Otros la utilizan de forma más mesurada, acotándose sólo a su rutina oficial, y algunos directamente dejan reposar esta responsabilidad en sus colaboradores, transformando su cuenta meramente en una cartelera online a la vista de todo el mundo.

“Para mí lo fundamental es que se aprovechen las redes para romper la barrera entre el político y el ciudadano”, le explicó a Página/12 Juan Ignacio Belbis, encargado de coordinar estas acciones en la Unión Cívica Radical. Desde ese lugar, intenta que las figuras del partido que usan Twitter, como los diputados Ricardo Alfonsín (@ricalfonsín), Silvana Giudici (@SilvanaGiudici) y Ulises Forte (@ulisesforte) “gestionen sus cuentas en términos personales o tengan a alguien que haga la gestión, pero que ellos elijan qué poner y cuándo”, para maximizar las posibilidades de la plataforma. Claro que no es tan sencillo, muchas veces por motivos generacionales. Alfonsín, cuyos mensajes llegan a casi 3800 seguidores, “tiene una relación de amor/odio con la tecnología”, confiesan desde su equipo de prensa. “Pero le empezó a agarrar la mano”, se atajan, mientras juran que la cuenta la maneja él, “salvo algunos casos puntuales, cuando está muy ocupado”.

El legislador porteño Juan Cabandié (Encuentro Popular para la Victoria) se define como “reticente” ante las nuevas tecnologías, pero desde hace tres semanas le empezó a “dar bolilla” y ahora, confiesa, se está enganchando. Nota, con entusiasmo, que las cosas que sube a su cuenta (@juancabandie) tuvieron repercusión en los medios tradicionales, y comenta que hay varios funcionarios oficialistas que le están tomando el gustito. Dentro del Gobierno, el que marcó camino fue Aníbal Fernández, que a través de su Twitter (@FernandezAnibal es el oficial, ojo con las imitaciones) publicita acciones de gobierno pero también se prende en polémicas, sea con otros políticos, con periodistas o con ciudadanos de a pie. Pronto, el titular del bloque de diputados, Agustín Rossi (@AgustinRossi), el ministro de Economía, Amado Boudou (@BoudouAmado), el del Interior, Florencio Randazzo (@RandazzoF), entre otros, se sumaron a la tendencia.

Pero los pioneros en esto, y quienes lo tienen como práctica más naturalizada, son los del PRO. Prácticamente no hay funcionario de la Ciudad ni legislador del partido de Mauricio Macri (@mauriciomacri) que no se comunique con el público a través de Twitter. La gran mayoría de sus dirigentes tienen una relación fluida con la tecnología, y en general suben sus actualizaciones a través de sus teléfonos de última generación, que los acompañan más allá de los horarios laborales. La diputada Gabriela Michetti (@gabimichetti), por ejemplo, llega a postear un centenar de tweets por día: en muchos de ellos responde preguntas o se mezcla en discusiones con alguno de sus más de 25 mil seguidores (casi mil más que el mismo Macri), lo que le valió algunos dolores de cabeza. El ministro de Educación de la Ciudad, Esteban Bullrich (@estebanbullrich), y el de Medio Ambiente, Diego Santilli (@diegosantilli), el jefe de la bancada de diputados, Federico Pinedo (@PinedoFederico), y el secretario general de Gobierno porteño, Marcos Peña. (@marquitospena) son algunos de los más activos.

Cabandié tiene una teoría para explicar el idilio del PRO con Twitter. “Lo eligieron porque cuando alguno te responde, te responde a vos. No como en Facebook, donde las críticas y las puteadas quedan a la vista de todo el mundo. Creo que empezaron a usarlo para evadir esa situación”, teoriza. Desde ese partido aseguran que el uso de esa plataforma se fue dando de forma natural entre sus integrantes y que en las elecciones del año pasado hicieron una “prueba piloto”, que incluía también el uso de otras redes sociales y de blogs. “Para la campaña que viene ya van a estar legitimadas”, confía la vocera de un importante funcionario de la Ciudad. En la UCR, Belbis no está tan seguro de que vaya a ser “una cuestión tan importante” como para definir la contienda de 2011. “Todo depende de cómo lo vayan a usar –comenta–. Si logran vincularse con la gente, puede marcar una diferencia, pero todavía no estoy tan seguro de que se pueda dar algo como fue lo de Obama.”

La campaña del presidente norteamericano fue la primera en hacer un uso intensivo y efectivo del 2.0, logrando records de convocatoria entre el público más joven y también de aportes monetarios minoristas. A partir de entonces, en todo el mundo trataron de replicar ese modelo, todavía sin éxito. Pero quedó en claro que el que maneje esta herramienta contará con un plus especial en cualquier contienda democrática de ahora en adelante. “El uso que le dio Obama al Twitter no es el que nosotros podemos darle en este momento”, aclara Belbis, para quien lo fundamental, hoy en día, es “romper la barrera entre el político y el ciudadano”. El legislador Cabandié coincide: “Hay un antes y un después de la campaña de Obama. Si bien no hay que replicarlo, hay muchos que se han puesto a estudiar el caso. Son sociedades distintas y nosotros tendremos nuestra propia estrategia”.

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