Vie 07.10.2016

EL PAíS  › OPINION

La violencia que se enseña

› Por Mara Brawer *

–¿Por qué lloras, Camila?

–Porque Sofía y María no quieren jugar conmigo.

–Pero Sofía y María, ¿por qué no juegan todas juntas?

–Porque con villeros no nos juntamos.

–No digas así, María. Eso es una ofensa y no lo voy a permitir.

–Pero si el ministro de Educación no deja que sus hijos se junten con chicos pobres.

Este diálogo es imaginario. Pero podría estar sucediendo hoy, en cualquier escuela del país, ahora que se hizo público que el sábado 1 de octubre los funcionarios del Ministerio de Educación hicieron abrir las puertas de Tecnópolis para uso exclusivo de sus hijos.

Es decir, durante dos horas del día sábado, el predio estuvo vallado para el ingreso del público que usualmente lo visita –y se vio obligado a esperar, sin ninguna justificación para el caso–, convertido en un centro exclusivo de diversión privada, totalmente dispuesto para los hijos e hijas del personal jerárquico del Ministerio de Educación. No sólo eso, durante el jueves 29 y viernes 30 de septiembre hubo sectores que fueron inhabilitados para que estuviesen impecables para el uso privado de los hijos de los funcionarios.

–Juan, ¿cómo hiciste eso? ¡Le rompiste la nariz a tu compañero!

–Es que él me robó la birome.

–Juan, ya lo hablamos. No se puede responder con violencia.

–Pero seño, si el Presidente dijo que era una buena persona el carnicero que mató al hombre que le robó.

La escuela es el ámbito donde se producen los sentidos que grandes y chicos comparten. Es en las aulas donde se manifiestan angustias, miedos, posibilidades e imposibilidades y donde se reproduce la violencia que como sociedad nos atraviesa.

Trabajar el respeto y la aceptación de las diferencias, así como el rechazo a toda forma de discriminación, hostigamiento, violencia y exclusión es tarea de la sociedad en su conjunto, empezando por las autoridades nacionales. Crear una red de vínculos democráticos en las instituciones escolares sólo es posible si los adultos transmiten los valores de la democracia. Y es bien sabido que se enseña desde el ejemplo.

Es por esto que creo oportuno preguntarle al ministro de Educación Esteban Bullrich si en la tan promocionada evaluación docente va a tener en cuenta lo que su gobierno viene enseñando o la culpa de todo, como siempre, va a recaer exclusivamente en los maestros y en las familias.

* Secretaria de la Mujer del PJ Ciudad, diputada nacional (MC) y autora de la Ley 26.982 “Para la promoción de la convivencia y el abordaje de la conflictividad en las instituciones educativas”.

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