► El año que volvieron los festivales

Los festivales musicales son un despropósito. Para el público son exigentes física y financieramente. La gente que trabaja en cualquier área termina rota: artistas, técnica, prensa, producción, morfi, seguridad. La comida, por cierto, es cara y lenta. Volver es un garrón. Miente quien diga que tuvo entradas dos días seguidos para un festival y no dudó de ir el segundo. Y así y todo los amamos, son una canasta de deseos cuotificados con interés que cargamos alegremente. La vida por la gorda: por engordar una memoria colectiva que en 2022 vio el regreso de los festivales, quizás con más fuerza que nunca.

► Lollapalooza (marzo)

La séptima edición argenta del festival iba a darse en marzo de 2020, pero por la pandemia se atrasó dos años y terminó desguazada. En el predio hubo un ganador: Dillom, quien con C. Tangana fuera subió de horario y agregó tiempo al set, que terminó siendo uno de los más celebrados del festival. Pero los cambios no terminaron ahí, porque el Lolla se transmitió por streaming y habilitó una audiencia virtual que agitó, coreó y también juzgó como si estuviese ahí. Que criticó el sonido desde una pantalla y unos parlantes de computadora y le pegó a quienes tocaron... y a quienes fueron a ver.

Idles en el Lollapalooza por Cecilia Salas
Miley Cyrus en el Lollapalooza por Cecilia Salas
Emilia Mernes en el Lollapalooza por Cecilia Salas
The Strokes en el Lollapalooza por Cecilia Salas

► Quilmes Rock (mayo)

"Llegamos, quemamos, comemos, cantamos, nos vamos del party así como si na'", tiraba Trueno en la prehistoria de las BZRP Music Sessions. Ese flujo es perfectamente aplicable a un festival, cuyo flujo es bien distinto del de una marcha o un acceso a la cancha, incluso del de un recital cualquiera. ¿Querés ir a ver bandas durante 12 horas? ¿Querés ir una hora a chaparte a tal? ¿Querés ir a escuchar desde la vereda comiendo un choripán? Andá, máquina, nada te detiene. Mientras, el cruce de Trueno con Gorillaz fue uno de los acontecimientos del año pasado, con 65 mil testigos la misma noche que La Renga tocaba para 50 mil en La Plata y Metallica para 60 mil en el Campo de Polo.

El Príncipe Idiota en el Quilmes Rock por Cecilia Salas
Trueno y Gorillaz en el Quilmes Rock por Cecilia Salas
Los Besos en el Quilmes Rock por Alejandra Morasano
Nathy Peluso en el Quilmes Rock por Alejandra Morasano

► Primavera Sound (noviembre)

En la primera edición veráncula del festival catalán pasó de todo, desde una jornada de cierre en plena tormenta feroz hasta un sideshow fenomenal de Mitski en Vorterix, pasando por toda la manija contenida en la pequeña carpa de electrónica alternativa, por el sangrado pop de la nueva generación de cantantes, y por el show sinfónico de Björk bajo la luna y la nube con forma de corazón.

Arctic Monkeys en el Primavera Sound por Cecilia Salas
Mitski en el Primavera Sound por Alejandra Morasano
Las Ligas Menores en el Primavera Sound por Cecilia Salas
Peces Raros en el Primavera Sound por Alejandra Morasano

► Music Wins (diciembre)

El amplio espectro estético que cubrió el lineup, siempre dentro del indie, fue uno de los aciertos del Music Wins, donde la música marcó siempre el ritmo de la experiencia. Shows locales destacados como el de Simón Poxyran, e internacionales como Crumb, !!! o Alvvays, con su propuesta fresca, alternativa y tal vez un poco pretenciosa. 

Leé la cobertura de Joel Álvarez acá: https://www.pagina12.com.ar/507219-mas-musica-menos-marcas-asi-fue-la-nueva-edicion-del-music-w

ChkChkChk en Music Wins por Alejandra Morasano
Melanie Williams en Music Wins por Alejandra Morasano
Zoe Gotusso en Music Wins por Alejandra Morasano
Alvvays en Music Wins por Alejandra Morasano


► Recitales 2022: solos y solas vale igual

Por fuera de los grandes recitales locales, regionales e internacionales, en 2022 se consolidaron nuevas escalas de convocatoria. Ya espacios como Niceto Club o El Teatro parecen cosas "pequeñas", el Luna Park es prácticamente un estándar, y las canchas de fútbol volvieron a ser escenario casi a la par del esplendor del rock de estadios de los 2000, aunque ahora con otro tipo de protagonistas. Entre la predominancia de la música urbana, con visitantes como C. Tangana, Bad Bunny o Rosalía y locales como , siempre encuentran su lugar entre las masas calientes el pop (Bandalos Chinos) y el rock (La Renga en La Plata)

► La Renga en La Plata (abril y mayo)

Después de 11 años, la banda volvió a la capital bonaerense con el sonido fortalecido y nuevas consignas, como el respeto a las pibas. Tocaron tres sábados y reunieron multitudes con shows de alto vuelo.

► Saramalacara en Niceto Club (mayo)

Lo cute y los glitchs sonoros se besan fuerte en los shows de Saramalacara, que entre humo, pogo y hechizos de colores, y sin ningún gesto prefabricado, borra toda duda de que lidera su escena.

Saramalacara en Niceto Club por Cecilia Salas

► Sara Hebe en El Teatro de Flores (mayo)

Cada vez más reina en su terreno, Sara Hebe volvió a sacudir su ritual en El Teatro Flores con una verdadera máquina de enfiestar: un setlist brutal, un carnaval friki en escena y el público en modo boliche.

Sara Hebe en El Teatro de Flores por Alejandra Morasano

► Rosalía en el Movistar Arena (agosto)

La española dio dos shows impecables, entre la adoración de su público, el artificio del espectáculo, los llantos propios y ajenos y las banderas, con un curioso formato socialmedia y una exhibición de su brillo propio.

► Cazzu en el Luna Park (septiembre)

Dos años y medio después, la cantante pudo hacer el show que le había negado la pandemia: la jefa de la movida local repasó todos sus discos con una puesta sencilla y ella en el centro, temible y atractiva.

► Duki en Vélez (octubre)

El Jordan de la escena armó su juego de las estrellas en Liniers, con una banda cojuda y casi todos sus amigos de la escena. Con esa compañía, el Duko afloró como un diablillo emocional listo para el espectáculo. 

Duki en Vélez por Alejandra Morasano

► Dillom en el Luna Park (octubre)

Entre tumbas, cadáveres e invitados, el enfant terrible agitó con pogo, baile y delirio. La presentación de Post Mortem tuvo un despliegue fenomenal, con gomón incluido, y marcó el compromiso total de Dylan con su obra.

► Bandalos Chinos en el Luna Park (octubre)

Los de Beccar cosecharon la siembra de más de una década de frescura e ironía pop para presentar El Big Blue. Este año, el grupo reforzó su sofisticación sonora, entre la contundencia y la experimentación.

Bandalos Chinos en el Luna Park por Alejandra Morasano

► Usted Señálemelo en el Teatro Vorterix (noviembre)

A tres años de su último show, los mendocinos están de regreso y tan vigentes como antes. Entre clásicos, estrenos en vivo y temas nuevos, el trío devenido en quinteto ofeció un concierto con toques mesiánicos.

► Bad Bunny en Vélez (noviembre)

El boricua reafirmó su vínculo con el público argentino en dos shows descarnados. Así, entre contrastes, y con tantos hits como estética, reapareció el líder de un movimiento que encuentra tristeza en lo tropical.

► Hot Chip en C Complejo Art Media (noviembre)

La banda londinense dio su quinto show en Buenos Aires, al fin en algo parecido a un boliche: el hangar de Chacarita recibió miles de personas que buscaban esa zona mixta de placer, entre el rock, el funk y la electrónica.

Hot Chip en C Complejo Art Media por Cecilia Salas

► C. Tangana en Movistar Arena (noviembre)

Pucho se asumió parte de una maquinaria más grande en dos toques calientes y desaforados. La estatura es corta pero la visión del madrileño es bien larga: juega su papel y se rodea de los mejores en un show de película.

► CA7RIEL & Paco Amoroso en Obras (diciembre)

El dúo termodinámico consagró su vuelta en dos shows encendidísimos ante 10 mil personas. Tocaron hits y novedades, temas juntos y tracks solistas, con invitadxs (Wos, Chita), una puesta imponente y hasta lluvia.

Ca7riel y Paco Amoroso en Obras por Alejandra Morasano