Mié 26.05.2010

ECONOMíA  › LAS PRINCIPALES BOLSAS DE LA REGIóN CAYERON Y LA MONEDA COMúN VOLVIó A DEPRECIARSE

La Eurozona no para de temblar

Los recesivos recortes fiscales comprometidos por los distintos países socios y los multimillonarios planes de rescate anunciados no consiguen aplacar la inestabilidad y profundizan la crisis financiera del Viejo Continente.

La esquizofrenia de los mercados financieros no deja de presionar a la ajustada Eurozona. Los recesivos recortes fiscales comprometidos por los distintos países de la región, a los que ayer se sumó Italia (ver aparte), y los multimillonarios planes de rescate anunciados, no consiguen aplacar la inestabilidad y profundizan la crisis europea. La moneda común volvió a depreciarse frente al dólar y las principales bolsas del mundo cayeron de la mano de los títulos bancarios. En ese escenario, el gobierno de Alemania está analizando endurecer las regulaciones para las operaciones bursátiles más riesgosas y las autoridades de la Eurozona pretenden impulsar la creación de un sistema de emisión de bonos europeos. Tras reclamar la flexibilización laboral en España, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguró ayer que la viabilidad del euro no está en peligro.

Las principales bolsas de Europa continuaron cayendo y el euro volvió a situarse por debajo de 1,23 dólar. En España, la contracción bursátil estuvo liderada por las acciones financieras tras la decisión de la autoridad monetaria de intervenir un banco al borde de la quiebra. El índice líder de Madrid cedió 3 por ciento. La caída en el precio de los títulos bancarios llegó a sentirse en San Pablo donde las acciones del Banco Santander cedieron 5,9 por ciento. El comportamiento agregado del resto de las bolsas europeas estuvo en línea con la caída española: Frankfurt retrocedió 2,3 por ciento, Lisboa perdió 2,7 por ciento, Milán bajó 3,4 por ciento, en París el rojo fue del 2,9 por ciento y en Londres, 2,5 por ciento.

Ante el aparente fracaso de las medidas anunciadas, un sector de las autoridades de la zona euro están impulsando la posibilidad de realizar emisiones europeas de títulos públicos. Sin embargo, los gobiernos más poderosos de la unión monetaria, Alemania y Francia, se oponen a la medida. Desde sus perspectivas, la única solución es recortar el gasto público y el cumplimiento de las pautas deficitarias y de endeudamiento establecidas por la región. “A corto plazo, la medicina puede ser amarga, pero es necesario recuperar la credibilidad ante los mercados y la estabilidad a largo plazo para las finanzas públicas”, advirtió el presidente de la Comisión Europea, José Barroso.

A pesar de la popularidad mediática de estos análisis, muchos economistas advierten que los abultados niveles de déficit y endeudamiento son consecuencia de la crisis y no su causa. A su vez, demuestran que la trayectoria del déficit griego, el caso más estigmatizado por el establishment financiero, no difiere de aquella seguida por el resto de las economías de la zona euro. Esos especialistas remarcan que cualquier medida será insuficiente para poner fin a la crisis sino se encara un profundo proceso de reestructuración de la deuda donde se prolonguen los plazos de los vencimiento o se realicen quitas sustanciales. Enfatizan, además, la necesidad de crear herramientas fiscales regionales que permitan acudir en auxilio de las economías en problemas.

Por su parte, el revitalizado FMI reclama mayores ajustes y se muestra optimista. Como anunció reiteradas veces desde mediados de 2007 cuando recién comenzaban a observarse las primeras consecuencias de la crisis financiera internacional, el director ejecutivo del Fondo estimó que la economía mundial “retornará a la normalidad en los próximos meses”. A su vez, Strauss-Khan remarcó que la zona euro no está en riesgo de “estallar”.

En la misma sintonía, desde la Reserva Federal de Estados Unidos apuntan que “probablemente esta nueva amenaza para la reactivación mundial no se transformará en un shock recesivo a nivel global”. James Bullard, presidente del Banco de Reserva de San Luis, estimó que el alcance de la crisis en Grecia será limitado, ya que “se trata de una deuda de Estado y hemos tenido crisis de la deuda desde hace muchos años. Hay pocas razones para creer que acontecimientos de este tipo tengan por sí solos la capacidad de provocar recesiones mundiales”. La lectura del banquero olvida mencionar que, a diferencia de las distintas crisis de deuda, en esta ocasión los países en dificultades no tienen soberanía monetaria (no cuentan con una moneda propia) ni la posibilidad de devaluar.

Según trascendió ayer, las autoridades alemanas están analizando prohibir las operaciones bursátiles al descubierto de corto plazo (cuando un inversor vende un título sin efectivamente poseer los activos para lucrar con la diferencia de precio en distintos períodos). La medida ya había sido aplicada sobre las acciones de 10 consorcios financieros alemanes y títulos de deuda soberana la semana pasada. El objetivo del ministro de Finanzas germano es el de extender la iniciativa a todos los papeles del mercado limitando así la especulación financiera.

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