EL MUNDO › ULTIMATUM EN PAKISTAN A LOS ESTUDIANTES SITIADOS

Una mezquita cada vez más roja

Salgan o mueran. Así de claro fue el ultimátum que les dio el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, a los cientos de estudiantes islamistas que anoche seguían atrincherados en la Mezquita Roja, una madrasa dirigida por clérigos radicales en el centro de Islamabad. Lejos de una posible negociación, los islamistas decidieron subir la apuesta. El líder del grupo, el clérigo Abdul Rasheed Ghazi, advirtió que tiene municiones y alimentos para permanecer semanas encerrado. Según declaró, ayer habrían muerto otros 70 estudiantes. Esta cifra, sin embargo, no fue confirmada por el gobierno ni por los medios presentes.

Ayer quedó descartada una resolución pacífica del conflicto que ya lleva cinco días. No hubo explosiones ni ataques del ejército paquistaní, como el viernes pasado, sin embargo, Musharraf dejó en claro que éste será el próximo paso. “La banda de fanáticos que se esconden en la ratonera de la Lal Masjid (Mezquita Roja) debe rendirse o serán todos eliminados”, amenazó el mandatario. Según sus funcionarios, el presidente paquistaní le ofreció a Ghazi el beneficio de arresto domiciliario, pero éste lo rechazó. Hasta que estalló el enfrentamiento armado, el martes pasado, Musharraf no había querido confrontar con los clérigos ni invadir la madrasa por miedo a activar una serie de atentados suicidas. Sin embargo, los incidentes y los 24 muertos –seguramente cuando se abran las puertas de la mezquita serán más– dejaron expuesto al presidente, quien ya venía enfrentando la presión del ala más dura de su gobierno.

Según el gobierno, la mayoría de los estudiantes –hombres y mujeres– que se encuentran todavía dentro de la madrasa son rehenes de un pequeño grupo armado y, por eso, no se han atrevido a ingresar. En los últimos días, más de 1200 estudiantes dejaron voluntariamente la mezquita y se estima que quedaría otro millar adentro. La Mezquita Roja es una institución pública costeada por el Estado a la que muchas familias de zonas tribales mandan a estudiar a sus hijos. Distinta es la imagen que describe todos los días por teléfono a los canales paquistaníes Ghazi. Según sus relatos, todos los jóvenes estudiantes están comprometidos con la iniciativa que en principio los enfrentó con el gobierno: una campaña para implementar la sharia (ley islámica) en todo el país.

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